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La diseñadora Amalia Cubillos lidera proyecto de seguridad en el mar
Si por accidente cae al mar, el solo contacto con el agua activa un sensor para facilitar su ubicación.
Teresa Vera/Washington Guerra
Se llama Kataix y es la primera jardinera para pescadores que incorpora elementos de seguridad. En caso de que algunos de ellos caga al mar por accidente, gracias a este dispositivo podría ser rescatados más rápidamente.
La gracia de esta jardinera salvavidas no es lo novedoso de sus sistemas de seguridad, sino que es un elemento de trabajo que viene con un kit que le puede salvar de un accidente en el mar. Detrás de las prendas está la diseñadora Amalia Cubillos, hija mayor del fallecido Felipe Cubillos, que recurrió a este nombre en homenaje a su papá, quien dio la vuelta al mundo en barco y usó como compañía a este espíritu selkman. «Ahora nos acompañará a nosotros», cuenta Amalia, en compañía de sus socios e ingenieros comerciales, Diego Larraín y Pía Cubillos. Los tres crearon CCL Seguridad Marítima.
1.- Detector de agua: el traje tiene incorporado un sensor que, al estar en contacto con el agua, enciende una luz estroboscópica que empieza a parpadear. «Parece insignificante, pero es ideal para ser visto de noche y que se ve desde un avión», precisa Larraín. Además, tiene bandas reflectantes de día y de noche.
2.- Inflado automático: «Los pescadores que laboran en el mar carecen de medidas básicas de seguridad y la mayoría no sabe nadar», sostiene Amalia. «El traje es similar al que usan los pescadores actualmente, pero el Kataix cuenta con alta flotabilidad automática, tecnología que se activa solo ante la presión de una caída al agua». Opera de forma similar a un airbag automotriz. La diseñadora y sus socios manejan cifras que estiman que entre 70 y 80 pescadores mueren en Chile, cada año, en alta mar y en el mundo la cifra se eleva a 24 mil. «Con trajes de seguridad disminuirían estas cifras», acota.
3.- Inflado manual: también cuenta con una válvula unidireccional en caso de inflado manual, además de una tercera alternativa en la que el usuario infla con sus propios pulmones, en caso de que los sistemas anteriores fallen.
4.- Doble tela: cuenta con un sistema de doble tela (PVC), cintas de polipropileno y broches de acero inoxidable que permiten contener, proteger y fijar el chaleco vacío y plegado al traje, mientras está en el barco trabajando.
5.- Silbato : el traje lleva adosado un pito del color internacional. Con este aparato se refuerzan las exigencias de un traje de seguridad para el mar.
6.- Material : «Las jardineras están fabricadas en PVC impermeable de alta resistencia», aporta Eduardo Ortega, gerente comercial de Tarpulin, empresa con la cual CCL Seguridad Marítima firmó alianza comercial para la fabricación.
7.- Color : es de un naranjo encendido, que es la tonalidad internacional para los equipos de salvataje.
8.- Tallas: son S, M y L, adaptadas a las medidas de los cuerpos de los pescadores chilenos.
¿Qué dicen los pescadores?
«No usamos salvavidas, salvo el chaleco común y corriente que usa toda la gente que se embarca. Obviamente, eso es riesgoso», reconoce Miguel Leiva, jefe de gabinete de la Confederación Nacional de Pescadores artesanales de Chile, entidad que agrupa a 30 mil trabajadores de un total de 71 mil.
«Todo lo que sea bueno para prevenir la vida de nuestra gente es bueno», agrega el dirigente.
En cuanto al precio, un traje de seguridad de estas características tendrá un valor de mercado cercano a los 140 mil pesos. Los primeros interesados en adquirirlos son los pescadores del Archipiélago Juan Fernández que por convenio con el Fomento a la Pesca Artesanal pagarán solo diez por ciento del valor. «Aquí, están los pescadores más aperrados de Chile», comenta Daniel Larraín. Quien se puso el traje y lo lanzaron al agua fue el pescador Américo Vidal de la zona sur. «Estas pruebas valen oro para nosotros», afirma Amalia Cubillos que piensa expandir el negocio de los trajes de seguridad más allá de la pesca artesanal .


