Hijo de Pablo Escobar: «Mi padre estuvo rodeado de millones, pero muriendo de hambre»

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Juan Sebastián Marroquín viene a Chile para hablarle a los jóvenes de las consecuencias del crimen organizado

Se llamaba igual que su padre, pero se lo cambió por motivos de seguridad. El único lugar en el que yo he visto disfrutar la vida a Pablo Escobar es en las serie de televisión, dice.

Cuando tenía siete años, el padre de Juan Sebastián Marroquín, de forma abrupta e inimaginable, decidió hablarle como adulto y le contó que era un temido narcotraficante a escala mundial. Efectivamente, el nombre de su padre lo conocía todo el mundo: Pablo Escobar Gaviria.
«Me  dijo que era un bandido. Yo no entendía nada porque tenía recién siete años así que cuando me lo contó me imaginé a un tipo en un caballo, con antifaz y un revólver, robándose un banco. De ninguna manera iba a dimensionar que mi papá era el jefe de la organización criminal más grande del siglo XX», describe.
Juan Sebastián está en Chile porque expondrá este martes en el tercer congreso de la  fundación Lo que de Verdad Importa, organizado por el Grupo Security y la Universidad San Sebastián, con el fin de incentivar a los jóvenes a recuperar los valores perdidos en la guerra contra las drogas. La charla podrá verse en la web de la fundación (https://goo.su/rTLI).
Cuenta Juan Sebastián Marroquín, de 48 años, que hasta poco después de la muerte de su padre, en 1993, se llamaba igual que él, Juan Pablo Escobar, pero que debido a razones de seguridad y de estigmatización, su familia debió cambiarle nombres y apellidos para rehacer su vida en Argentina.
¿Cómo prefieres que te digan?
«Lo voy a resumir de esta manera. Mi madre me bautizó como Juan Pablo, pero ella me dice Sebas. Aprendí que el nombre no define tu identidad. Tu apellido tampoco. Lo que construye tu identidad son tus acciones, eso es lo que verdaderamente construye historia. Eso es parte de lo que le digo a los jóvenes en mis charlas, porque a veces nos aferramos demasiado a nuestros nombres, a los apellidos. Yo tuve que alejarme de la sombra de mi papá para encontrar mi verdadera identidad».
Para el mundo del narco, tu padre es considerado un hombre de, entre comillas, éxito. De él se han hecho series, salió en la revista Forbes…
«Mi padre no fue un hombre exitoso. El crimen organizado no es sinónimo de una vida feliz ni de libertad, porque finalmente tú puedes tener toda la plata del mundo, pero si estás encerrado y oculto, como tuvo que estar mi familia, aguantando hambre como yo la aguanté, no existe el éxito. Mi padre estuvo rodeado de millones, pero muriendo de hambre».
¿Hubo sufrimiento en tu vida?
«Sí. Los jóvenes se quedan con la figura edulcorada y glorificada de Pablo Escobar que hizo Netflix. Eso les hace creer en un camino de éxito a través de la criminalidad. Ese es el peor error. Yo les digo que después no me vengan a decir que no les avisé. Si alguien me dice que tiene talento para el crimen, le respondo que use eso en ser una persona de negocios, en la legalidad, donde podrá disfrutar de aquello que tenga para su familia e hijos. Que va a poder dormir tranquilo y vivir en paz. Yo soy el ejemplo de eso. Lo tuve todo y me lo quitaron. Empecé de cero. Puedo ser Pablo Escobar todos los días, pero elijo un camino diferente. Mi padre salió en Forbes como el más rico del mundo cuando yo era el más pobre del mundo».
¿Puedes describir esa pobreza?
«Estuve lleno de dinero, pero sin libertad, muriéndome de hambre, comiendo una sopa con tres panes. Fueron años en los que no pude salir de mi casa. Llegué a estar encerrado en un departamento durante seis meses, sin abrir la cortina ni la ventana. No podía. Eso es el crimen organizado, no es una gran vida, no se pasa bien. El único lugar en el que yo he visto disfrutar la vida a Pablo Escobar es en la serie de televisión; en la vida real jamás vi eso».
Tú quisiste vengar la muerte de tu padre
«Dije públicamente que lo iba a vengar, pero a los diez minutos me di cuenta de la tontería que iba a hacer. Yo fui muy crítico de la vida de mi padre, nunca me sentí orgulloso, muchas veces le dije que no pusiera más bombas, que dejara de secuestrar personas, que no hiciera más daño y que buscara una solución pacífica».
Y no te escuchó
«Creo que mi papá tenía una familia en la que la prioridad era lo económico. Él quiso eso sin importar los medios, fue parte de su propia ambición. Él tomó sus decisiones y dio lugar a una ambición personal. Desperdició su talento en lo criminal. A mi padre le ganó la ilusión, tanto que lo mató a los 44 años.
¿Por qué algunos jóvenes creen en el crimen organizado?
«Hay un ingrediente fundamental y es la ausencia de amor. Un denominador común de todas aquellas personas con las que me crié, que fueron bandidos, fue la ausencia de amor al interior de sus hogares».
¿Hubo amor en tu familia?

«Fíjate que vengo de un hogar con el peor ejemplo. A pesar del padre que tuve, nunca me faltó su amor. Pablo Escobar fue un padre que me aconsejó, que quería que yo no siguiera sus pasos porque sabía el infierno al que me estaba invitando. Ahí me doy cuenta que mi papá sí me quería».

«Mi padre salió en Forbes como el más rico del mundo cuando yo era el más pobre del mundo», Juan Pablo Escobar

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