Renunció a trabajo como publicista y ahora preparan un concierto en el Estadio Nacional
Tras el quiebre matrimonial y laboral de la cantante con su marido, su primogénito tomó ese rol.
Mientras Myriam Hernández da entrevistas en un salón de un hotel del sector oriente de la capital, afuera, sentado en una mesa y tecleando con rapidez está Jorge Saint-Jean Hernández, el mayor de sus dos hijos, en su notebook gestionando la carrera de su madre, quien el 23 de mayo será la primera mujer chilena en presentarse en solitario en el Estadio Nacional (entradas aquí https://acortar.link/5mbPgE).
«Jorgito» o «Jorge Ignacio» (30), como ella le llama con dulzura, tomó la representación de Myriam, según se conoció el 27 de diciembre pasado, en un comunicado, cuando la cantante declaró el «fin de su relación matrimonial y profesional» con Jorge Saint-Jean Domic, tras 35 años donde éste ejerció esa labor. Saint-Jean Hernández, publicista de profesión, como una de sus primeras tareas fue sacar adelante la presentación de su madre en el último Festival de Viña del Mar, que marcó su regreso a ese escenario tras 23 años y donde fue galardonada con una Gaviota de platino.
«Yo nací en esto (la industria musical), no haciéndola, conocía la rigurosidad pero lo de ahora ha sido completamente diferente. En mi vida profesional fui redactor creativo, trabajé en agencias (de publicidad), todo el día pensando en ideas para marcas y clientes, y se pisa un poco con lo que veo hoy porque hemos hecho diferentes cosas. En estos cuatro, cinco meses ya tuve un acercamiento de vuelta, pues esta semana salió una campaña de Myriam con Santa Isabel, fue estar ahora desde el otro lado», cuenta Jorge hijo.
Lo vimos acompañándola con la guitarra en algunas presentaciones los últimos años.
«Siempre me gustó la música a través de los instrumentos, de hecho, un semestre lo estudié, en pandemia pude adentrarme un poco más de manera autodidacta, y esos conocimientos ahora toca pulirlos aún más desde el lado de manager. Tengo la dicha de tener súper profesionales en mi equipo, para mí los mejores en su área».
Con distendidas risas, hace una metáfora que uno de sus primeros desafíos en su nuevo rol fue el show de Viña: «No tuve la posibilidad de hacer una práctica, jajajá. Fue como entrar a la universidad y el primer día hacer una tesis y siento que nos fue bien. Todo ha sido mucho trabajo y además se nos ocurrió hacer un espectáculo en el Estadio Nacional».
Su madre (ver página previa) admite que esto fue una iniciativa de él, Jorge asume: «Es algo que se me ocurrió hace mucho tiempo, las cosas pasan cuando tienen que pasar. Soñaba con verla ahí. Se me sale lo publicista: Viña fue súper importante porque hace un storytelling súper bonito para llegar al Nacional, cuenta un camino. Es la primera mujer chilena y solista en hacerlo, es una huella importante que habla de lo que ha hecho desde que inició su carrera, que es pavimentar el camino a distintas personas».
Al finalizar la presentación en Viña del Mar, Saint-Jean Hernández junto a su hermana Myriam Isidora subieron al escenario a recibir la ovación del público, él emocionado a las lágrimas: «Uno se hace expectativas, pero un día uno piensa lo mejor, al otro lo peor. Logramos dar un show muy bueno, fue ver todo el trabajo que hicimos todos, y sumado a eso ella lo hizo espectacular. Todo se alineó, entonces, me superó (el momento)».
En el programa «Detrás de la Quinta» (Mega) se vio cuando Jorge toma a Myriam de los brazos, la mira a los ojos y le dice: «Deja la ca?, déjala» antes que subiera al escenario de la Quinta Vergara, que para ella fue clave. Él acota: «Así hablo yo, jajajá. Ese fue un momento genuino, me salió así. En ese minuto ella era mi jefa y mi mamá. Siempre cuidamos harto separar los roles, pero fue mi manera de tirarla para arriba. Aunque ella lo iba a hacer igual, pero qué bueno que haya sido un empujoncito».
Tras el show en Viña, en la conferencia de prensa, Myriam reveló que con Jorge Ignacio «lloramos y nos abrazamos antes del show. Hace dos meses atrás no sabíamos qué hacer, me dijo un día: Mamá, voy a pedir permiso sin goce de sueldo por dos meses en la agencia donde trabajaba. Me llamó un día y me dijo que no le fue bien, que le dieron un mes. Le dije que estaba bien, pero por dentro yo pensaba ¿qué voy a hacer? Y él me dijo: Mamá, renuncié a mi trabajo y no te voy a dejar sola. Realmente fue el regalo más maravilloso».
Él ahora desclasifica: «Nunca me vi tan temprano haciendo algo en la música, quizás en el futuro, pero nunca así de rápido en mi vida profesional. Pensé que sería un apoyo de entrada y salida, pero las condiciones de su agenda no se alineaban con lo que yo necesitaba. Lo conversé con mi almohada, me tiré a la piscina y acá seguimos, nadando».


