Piden que cualquier persona que haya visto algo entregue información, aunque sea en forma anónima, a la policía.
En la casa de la familia García Villegas, la desolación ayer era total. Los vecinos entraban y salían de la vivienda en La Pintana sin convencerse de que el jefe de hogar, Erasmo García, había fallecido tras dar la pelea durante tres días en el Hospital Sótero del Río.
La tarde del domingo, mientras manejaba un microbús del recorrido E-15 por La Florida, fue atacado con un destornillador en la cabeza. La gravedad de la herida le produjo la muerte cerebral en la madrugada de ayer y la familia decidió donar los órganos.
El dolor de la pérdida tenía mal a los tres hijos del chofer y quedaron peor cuando supieron que la búsqueda de los homicidas de su padre será difícil, porque nadie vio nada.
La investigación de la Brigada de Homicidios de la PDI cuenta con pocos datos. «Lo único cierto es que hubo un entredicho entre el conductor y un sujeto en el bus, al parecer porque no validó el pasaje con la tarjeta BIP. Ni siquiera hay certeza de que haya sido agredido con un destornillador, pero suponemos eso por las características de la herida», explicó el comisario Gilberto Opazo, jefe de la BH.
«La agresión se produce por dos personas, un hombre y una mujer, y posiblemente un tercero, que estaba abajo», dijo.
Erasmo García trabajaba desde hace más de veinte años detrás de un volante. «Por favor, hacemos un llamado a que la gente que vio algo vaya a la PDI y diga lo que sabe en forma anónima, si tienen miedo. Pero la muerte de mi padre no puede quedar así. Ayúdennos», rogó Sebastián, de 26 años.
El sábado anterior a la agresión, la familia fue a la piscina del Parque O'Higginis. «Fue un día súper bueno. Mi papá estaba feliz. A él le gustaba estar en familia, compartir con sus nietos. No era mucho de salir. Era muy trabajador», recordó Nicolás, el menor de los hijos de García.
El lunes pasado, Erasmo, fanático de Colo Colo, tenía libre y había pensado hacerle caso a su hermano e ir a ver una nueva pega. Siempre al mando de un microbús. «Era en un recorrido más tranquilo», agregó Nicolás.
La muerte encendió la mecha en el gremio. Los conductores no descartan movilizaciones. «A principios de año fuimos a hablar con las autoridades de Interior para decirle que no se estaban cumpliendo los acuerdos con las cabinas, cámaras y botones de seguridad. Nos dijeron que debían hacer una nueva licitación y que tardaría ocho meses más. Y pasa esto», comentó Eric Romero, vicepresidente de la Confederación de Trabajadores del Transporte de Chile (Conatrach).
Sereno también sufre
Sereno, el perro de la familia, también siente la ausencia de su amo. La mascota, mezcla de pitbull, desde hace cinco años era el regalón de García y ahora los hijos del conductor aseguran que ha llorado noche y día. «Anoche, a la hora que murió mi papá, el perro andaba raro, vuelto loco», contó Sebastián..


