Marcelo Peralta vive hace seis años en Nueva Zelanda
Tras el triunfo decidió quedarse para ver todos los partidos de la Copa Libertadores. No sé si después voy a tener la misma oportunidad de venir, dice.
Marcelo Peralta (37) es coquimbano de nacimiento y, cómo no, hincha de Coquimbo Unido. Hace seis años se fue a Nueva Zelanda. ‘Para probar suerte. Me fui a estudiar inglés, encontré trabajo en gastronomía, lo que estudié en Chile, y me quedé', cuenta. Esta semana realizó el viaje de su vida: casi dieciocho horas en avión desde Auckland a Santiago y de Santiago a Lima para ver el partido de su equipo en Perú ante Universitario por la Copa Libertadores. Un histórico triunfo por 2-0. ‘Mi familia vive al frente del estadio de Coquimbo, en la casa que está llena de banderas del club. Hace seis años y tres meses me fui de Chile y me radiqué en Nueva Zelanda. Hoy ya tengo la residencia permanente y me queda un año para tener el pasaporte. Me gustó mucho la cultura, la tranquilidad, la gente. Cuando llegué dije: no me muevo de acá. Partí trabajando en una pizzería y después me cambié a una cafetería acá en Raglan, que es un pueblito chico, donde estoy viviendo ahora. El año pasado también viajé a Chile para ver el partido donde salimos campeones, pero esta vez era distinto. Desde ese mismo día me puse a juntar plata pensando en la Copa Libertadores', agrega Marcelo, desde Lima, donde aún está aprovechando de pasear.
‘El viaje fue una locura. Me cancelaron el vuelo de Nueva Zelanda a Chile porque había un ciclón y pensé que no llegaba. Les pedí a todos los santos que parara el viento porque, si no, me cambiaban el vuelo y no alcanzaba. Finalmente salí el lunes y llegué ese mismo día a Chile. Ahí me estaban esperando mi hermano, mi mamá y mi sobrina, todos fanáticos de Coquimbo, y nos fuimos los cuatro juntos a Perú. Entramos todos al estadio. Gritar un gol de tu equipo afuera del país es una sensación única. No tengo palabras para describir lo que sentí en los goles de Coquimbo. Nunca había sentido algo así. Además, en Perú nos trataron muy bien. Nos respetaron mucho, la gente fue amable, nada que decir. Eso también me dejó un buen sabor', relata. Este sábado volverá a Chile, pero decidió quedarse hasta fines de mayo. ‘Para estar con mi familia en Coquimbo, ir al partido del domingo (reciben a Ñublense) y aprovechar de ir a los demás partidos del grupo de la Copa Libertadores. Todo mi itinerario gira en torno a los partidos de Coquimbo. No sé si después voy a tener la misma oportunidad de venir, uno nunca sabe, así que había que hacerlo', dice. Para eso tuvo que pedirle permiso a su jefe en la cafetería de Raglan. ‘Por suerte, a mi jefe Diego, que es argentino, también le gusta el fútbol, es fanático de Boca. Así que me entiende. Me dijo: no te preocupes, disfruta, el trabajo va a seguir acá cuando vuelvas. Así que me quedo hasta fines de mayo'.


