El defensa formado como delantero le dio el triunfo a la Roja Sub 20 por 2-1 contra Nueva Zelanda
El jugador de Palestino anotó en el séptimo minuto de descuento. Estamos muy orgullosos. Son cosas que soñamos cuando lo llevamos la primera vez, con solo siete años, a La Cisterna, se emocionó Alex Garguez, el papá del héroe de la noche.
Hay goles que quedarán para siempre en el disco duro futbolero nacional y, sin duda, uno de esos será el de Ian Garguez, quien en el séptimo minuto de descuento anotó el 2-1 de la Roja Sub 20 sobre Nueva Zelanda, para iniciar con el pie derecho el Mundial de la categoría. Literalmente en el último suspiro, el lateral de Palestino embocó con el corazón una pelota que en un córner agónico se le soltó al portero Henry Gray. Fue un blooper, pero inolvidable.
Es cierto que Chile no jugó bien y los nervios consumieron en varios pasajes al equipo de Nicolás Córdova. Pero cuando escaseaban las ideas, apareció la genialidad y el empuje. La primera corrió por parte de Lautaro Millán, el argentino que decidió jugar por Chile, que a los 53 clavó un derechazo imposible luego de una mala salida de los oceánicos. El empate neozelandés, en tanto, llegó a 10 minutos del epílogo por medio de un discutido penal que Nethan Walker se fabricó y luego cobró. Así hubo que sufrir hasta el último minuto de descuento cuando Ian Garguez, el hijo ilustre de Colina, encajó el tanto más importante de sus 20 años.
«Recordé mis tiempos de pequeño, cuando jugaba un poco más adelante. Estoy feliz de haber aportado con un gol. Son tres puntos importantes, si bien es el primer paso, tenemos que seguir concentrados, con los pies en la tierra, y para que se den cuenta que este grupo no tiene límites. Este es un pequeño paso más de todos los que vienen», declaró el hombre de la hazaña, que en su niñez jugaba como delantero, tras sacarse la polera y mostrarle a todo el Nacional la dorsal número 2 con su apellido.
Detrás del ese arco norte que lo vio convertir también estuvo la familia de Garguez, partiendo por Alex, su papá, que relató con lágrimas la felicidad que su hijo le diera la primera victoria mundialista al país. «Es algo, no sé, que no se puede explicar. Tenemos tanta emoción, que se vienen muchas cosas a la mente, a la cabeza, nos acordamos de mis papás, los abuelitos de Ian, que deben estar cumpliendo su sueño también», relató dichoso.
«Estamos muy orgullosos. Son cosas que soñamos cuando lo llevamos la primera vez con solo siete años a La Cisterna. Y que hoy con veinte años, que haya debutado en la adulta, que esté jugando de titular en su club, que es Palestino, y ahora que haga un gol en el mundial, nos llena», agregó el jefe del clan Garguez, que recordó los inmensos sacrificios que debió hacer la familia para cosechar estos frutos. «Nosotros somos de Colina y viajar de Colina a La Cisterna todos los días es andar 40 estaciones de Metro ida y vuelta, de lunes a lunes, es tremendo sacrificio. Imaginen todo lo que tuvimos que hacer para apoyarlo», agregó el papá más orgulloso de la noche en Ñuñoa.
Superado este primer obstáculo, los dirigidos por Córdova ahora volverán al búnker de Requínoa para preparar el match frente a Japón del próximo martes, otra vez a las 20 horas, donde la vara estará mucho más alta, pues los nipones vienen de vencer 2-0 a Egipto en el duelo anterior al de la Roja.


