El conductor cumplía este domingo su anhelo infantil de conducir el Festival de Viña
Cuenta que durante la última semana, por primera vez en su vida, lo están obligando a comer y que para quedarse dormido se demora hasta dos horas. Lo atribuye a la ansiedad.
Sentado en uno de los salones del Hotel Sheraton, frente a una vista casi panorámica hacia la costa de Viña del Mar, Francisco Saavedra (46) viaja hacia al pasado. 30 años, para ser exactos. «Mi primera vez acá en el Festival fue a los 16, vine por la radio AM Libertad, de Curicó, estuve cubriendo el evento sin plata, todo gestionado por mí… ha pasado mucho desde eso», recuerda el conductor de Canal 13, a horas de cumplir tal vez el hito profesional más grande de su carrera: este domingo debutaría como animador del Festival de Viña. Para él, un sueño convertido en realidad.
«Cuando yo era niño, muchas veces jugué con mis primos a animar al Festival, y presentaba a mis primas disfrazadas de Nana Mouskouri, Rafaella Carrá o Cecilia, la incomparable, entonces estar acá así tiene otro componente emocional», continúa Francisco, que ve en su animación un logro relacionado íntimamente a su «historia de trabajo, sacrificio y esfuerzo». «Es un sueño, sin duda, pero uno que llega, espero, para seguir cumpliendo muchas cosas importantes», decreta.
Reconoce que desde que fue nombrado conductor del certamen en abril del año pasado, intentó por todos los medios «vivir con intensidad el momento», a pesar de los cambios contextuales que ha tenido su preparación. Con los incendios que afectaron Viña del Mar a inicios de mes, el plan y la pauta del evento sufrió transformaciones importantes, que le otorgaron otro sentido. «Todo cambió y hoy el foco está en la reconstrucción, en la solidaridad, que son cosas que no me resultan ajenas y que es algo que he hecho siempre», comenta él, cabeza de numerosas campañas en ayuda de tragedias nacionales.
¿Cómo se siente a tan poco de debutar en el Festival?
«Hay emoción, hay nervios, pero también hay esa sensación de mirar hacia el pasado y hacerte un poquitito de cariño por el largo camino que se ha recorrido. Por tantos dolores que hubo en el trayecto. Me ha pasado eso, como que he estado haciéndome cariño en el corazón diciendo chuta, no estaba tan equivocado con lo que hice .
¿Y la ansiedad?
«Hay ansiedad, siempre».
Para ejemplificar ese estado, Francisco sostiene que los últimos días el apetito se ha ido. «Hoy almorcé a las 4 de la tarde, ponte tú, estoy comiendo poco. Me están obligando a comer por primera vez en mi vida. Y a mí, que soy el rey de la olla, jajajá», confiesa.
¿Desde cuándo le pasó esto?
«Se me ha quitado mucho el apetito durante la última semana. Hace dos semanas me comía todos los chocolates que encontraba en mi casa. Pero ahora me están obligando a comer y a tomar agua. Me dicen, oye, toma, hidrátate, come esto . Pero me pasa que no me da mucha hambre».
Otro afectado en su actualidad ha sido el sueño: Saavedra asegura que su dormir ha variado. «Me desvelo a veces… me demoro entre una hora y media a dos horas en conciliar el sueño», expresa.
¿Por qué, Francisco?
«Porque uno se queda pensando en la noche. Me pasa mucho que mi cabeza funciona muy rápido. Entonces, en la noche, de repente digo oh, tenía que hacer esto o hacer esto otro. Y me levanto, me paro y anoto, anoto cositas. Y bueno, eso hace que no duerma tanto».
¿Qué cosas anota?
«Esto de aquí, esto de acá, que Alejandro Sanz y la Gaviota de Plata y la Gaviota de Oro, y su canción. Y ahora que nos dijeron, por ejemplo, que venía Trueno, lo empecé a investigar, a seguir en Spotify y no dejar cabos sueltos. Eso es ansiedad. Hasta que no escribo todo lo que estoy pensando, no duermo tranquilo».
Y aunque el estrés se ha hecho sentir, Francisco aclara que lejos de sentirse golpeado por sus sensaciones, «estoy disfrutando el proceso». «Me gusta la adrenalina que genera esto. Por eso, pase lo que pase en el escenario, quiero sentir que por lo menos te preparaste, que estudiaste, que lo diste todo. Independiente del resultado, eso es lo que me tranquiliza».
¿La familia también lo tranquiliza o no?
«He sentido el apoyo de todos en mi familia. Mi esposo y mi hija han estado firmes, están acá. Igual me pone nervioso un poco mirarlos. Sé que van a estar en el Festival sentados mi papá, mi mamá, todos. Me pone nervioso, pero hay que darle nomás, con nervios. Es parte de todo esto. Y quiero estar muy consciente de sentir, de sentir y de vivir el momento, y de poder concentrarme en mi trabajo como animador».


