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Título/Pie de foto: «Y hay otro elemento incompatible con la locura, el aprovechamiento económico» Fiscal Juan Emilio Gatica
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Autor de la Foto: MOISÉS MUÑOZ
Título/Pie de foto: Pablo Undurraga. Su defensa quiere declararlo inimputable.
Defensa de Pablo Undurraga busca que sea sobreseído por enajenación mental
Argumentos de peritajes coinciden en que había delirio compartido entre miembros de la secta, pero el consumo de drogas no es parte de ese análisis, plantea Otto Dörr.
María Isabel Guzmán
La pelea fue dura y muy técnica. Ayer, en el tribunal de garantía de Quilpué se dio una nueva batalla judicial para establecer ante un juez si Pablo Undurraga, uno de los principales imputados de la secta de Colliguay por el crimen de un lactante y brazo derecho del líder Ramón Castillo, estaba o no enajenado mentalmente al momento de cometer el delito. Lo que busca su defensa es que sea declarado inimputable y se sobresea la causa en su contra.
Javier Arévalo, abogado de Undurraga, dio cuenta de cuatro informes periciales que señalan que el joven tenía delirio compartido del tipo místico religioso. Todos coinciden en ello, asegura. «Existen 17 facultativos que dicen uniformemente que Pablo estaba enajenado mental, por lo que es inimputable».
Pero había un quinto informe, que en realidad es un metaperitaje (analiza peritajes ya hechos y las declaraciones de los imputados) del doctor Otto Dörr, quien disiente de esa teoría.
El fiscal Juan Emilio Gatica explica: «Ese metaperitaje pone información importante que nos hace estimar que ambos imputados (Undurraga por homicidio calificado y Natalia Guerra por parricidio) estaban cuerdos, no tenían problemas de enajenación mental al momento de los hechos, por lo que están en condiciones de enfrentar un juicio penal».
Para entenderlo, algunas de las conclusiones del médico siquiatra son que Castillo, alias Antares de la luz, no era un sujeto sicótico, sino que tenía trastorno de personalidad, básicamente era un antisocial, que no tenía un delirio verdadero, el que «es serio y trascendente para el paciente, se mantiene inmodificable, sin variaciones caprichosas. Castillo, en cambio, va adecuando el contenido de sus delirios y alucinaciones según la conveniencia. Es Jesús, Osiris, de pronto salta a banalidades como que es Obama y otros personajes. Y hay otro elemento propio de ese personaje, incompatible con la locura, lo cual es el aprovechamiento económico. El paciente paranoico jamás usa su delirio para sacar dinero a la gente, sino que defiende su delirio ante el mundo. Lo mismo vale con el aprovechamiento sexual, lo que aquí fue extremo», aseguró el fiscal.
Pero, además, el informe asegura que para que haya este delirio compartido, no debe haber ingesta de drogas. El grupo, recordemos, consumía constantemente ayahuasca, y de manera voluntaria.
Es tan complejo el asunto y determinante la resolución, que el juez prefirió dar a conocer su decisión hoy.


