Francisca Lepin llegó como ejecutiva comercial y pronto se convirtió en jefa: Siempre fui muy metódica
En muchas empresas, el rol de líder se está instalando como un nivel intermedio entre analistas y gerentes.
A sus cortos 27 años, Francisca Lepin ya luce un cargo de jefatura: hace poco la ascendieron al puesto de «líder» y le toca manejar un equipo de diez personas, todas mayores que ella.
«Al principio creí que tendría que aplicar alguna técnica especial. Pensaba que dirían ‘cómo voy a ser liderado por alguien menor y con menos experiencia que yo', pero pronto se van derribando esas creencias. Una vez que me conocieron y se dieron cuenta de que tengo toda la disposición de ayudarlos, se van acoplando muy bien al grupo», afirma.
La ingeniera en administración de empresas con mención en finanzas llegó en 2021 a trabajar como ejecutiva comercial a la fintech de productos financieros Xepelin: «Me tocaba contactar a los clientes para que hicieran operaciones y fidelizarlos».
Dados sus buenos resultados la promovieron y hoy es team leader customer success (líder del equipo de éxito en la atención al cliente). ¿Qué hace exactamente? Evalúa, monitorea y apoya el desempeño de quienes integran su grupo.
«Tengo que capacitarlos, recibir nuevos ingresos y manejar los permisos; también entrego apoyo operativo y mantengo comunicación directa con los equipos de gestión de riesgos, legal y otras y otras áreas que trabajan con el área comercial. Si algún cliente tiene comentarios acerca del contrato o algún documento, trabajamos junto al equipo legal para resolverlo»,detalla.
¿No sintió que era muy joven para asumir una jefatura?
«Sí, obviamente. Pero también sé que lo más probable es que en una empresa tradicional -siendo tan joven y como primer trabajo- hubiese sido muy difícil conseguirlo, porque existe la creencia de que se necesitan muchos años de experiencia para ocupar ciertas posiciones. Claramente hay algo de temor implícito. Lo bueno fue que no partí con diez personas a cargo inmediatamente. Primero fueron cuatro o cinco y al avanzar los meses llegamos a ser diez en el equipo».
¿No hay tope de funciones con sus jefes?
«Tengo un team manager y un líder del área general, y más arriba el gerente a nivel país, pero no se topan los roles. Yo más bien tengo que incentivar al equipo y guiarlo. Conversamos todo, ellos toman las decisiones y no es que yo vaya a interferir. Cuando alguien de mi equipo necesita algo, se acerca directamente a mí y si hay algo que se escapa de mis manos, veo con quién puedo resolverlo».
¿Qué es lo que más le ha costado?
«El manejo de personas, aprender a decir las cosas de forma asertiva para entregar mensajes claros que se recepcionen de la misma manera. Dentro de un equipo siempre hay personas con distintas habilidades y personalidades; es desafiante generar confianza con cada uno para lograr que saque su máximo potencial».
¿Qué fortalezas cree que impulsaron su ascenso?
«Creo que valoraron mi rendimiento en mis primeros cargos, porque siempre fui muy metódica y responsable. También me preocupé de apoyar a mis compañeros, compartiendo conocimientos o siendo su back up, siempre con la disposición para afrontar nuevos desafíos. Todo eso creo que fue clave para mi proceso de crecimiento profesional».
Influir en los demás
Natalia Bella, global head of people de Xepelin, asegura que las startups fomentan los liderazgos más jóvenes porque están dispuestos a salir de su zona de confort: «Son espacios donde hay una gran cantidad de problemas complejos, pero también muy entretenidos de abordar. Las oportunidades de crecimiento aparecen todo el tiempo».
Aunque no es un cargo tan conocido, muchas empresas están instaurando el rol de «líder», que es un nivel intermedio entre analistas y los gerentes.
«Aunque no cuenta con toda la experiencia de un gerente, se trata de un perfil más senior que ha demostrado habilidades de liderazgo a través de sus acciones y desempeño laboral. Tiene un enfoque especializado dentro de un área específica y, aunque no posee la autoridad completa de un jefe, sí asume responsabilidades de gestión sobre equipos o proyectos», resume Natalia Zúñiga, directora de Marketing de Randstad.
Si bien el líder no es un cargo de jefatura plena, aclara, «este puesto resulta clave para el desarrollo de habilidades de liderazgo y gestión, brindando una sólida base para asumir mayores responsabilidades; a menudo, quienes ocupan el rol de ‘líder en' progresan hacia posiciones de mayor jerarquía, consolidándose como futuros jefes dentro de la organización o en su carrera laboral».
Advierte, eso sí, que ninguna posición de liderazgo está determinada por la edad, sino por la capacidad de influir positivamente en los demás y guiar a un equipo hacia el cumplimiento de sus objetivos. «El desarrollo de habilidades técnicas y humanas es lo que permitirá que un líder joven supere los desafíos y crezca profesionalmente, demostrando que el liderazgo depende de su disposición para aprender, adaptarse y liderar con empatía y visión», cierra.


