Además sacó el parquet, construyó un segundo baño y creó cocina funcional
Propiedad tiene 50 años y queda cerca de la playa. Como cuenta con murallas gruesas, sus vecinos no sufrieron por los ruidos que provocaron los trabajos.
La ingeniería Bernardita Ortiz (43) se dedica al tema del corretaje de propiedades en Viña del Mar. Durante mucho tiempo estuvo mostrando un departamento del año 70 con una excelente ubicación en la ciudad, pero nadie quiso comprarlo. Pese a estar a pocas cuadras de la playa (Libertad y 1 Norte), la gente se quejaba de la antigüedad de la propiedad, del tamaño de la cocina y de las pocas ventanas que tenía.Un interesado fue a mirar el apartamento de casi 80 metros cuadrados y le dijo que si lo llegaba a comprar, le haría ciertas remodelaciones para dejarlo con un concepto más abierto, siguiendo los parámetros actuales y modernos. No obstante, declinó de la compra. Su idea de transformar la unidad en algo más práctico la tentó para comprarse ella misma el departamento por 115 millones de pesos en 2022.
¿Qué le gustó, Bernardita?
«Precisamente la ubicación. Por este precio, no iba a encontrar un departamento de similares características. Había que meterle lucas, pero yo estaba dispuesta a hacerlo».
¿Qué le hizo?
«El departamento tenía un solo baño y una logia, por lo que terminé haciendo dos baños. Donde estaba la cocina hice la logia y donde había un dormitorio, puse la cocina. Obviamente no pude hacer todo lo que soñaba: me hubiera gustado tener el baño en suite».
¿Tuvo que echar muchas cosas abajo?
«Dos paredes. El constructor me dijo que no había problemas con sacarlas, ya que eran de tabique. Al final, el departamento estructuralmente es casi una planta abierta con los baños y el resto es solo tabiquería, así que no tuve ningún problema».
¿Cuánto le costó todo el trabajo?
«Partí con un presupuesto de $15.000.000, que luego se fijó en $30.000.000. Pero en el camino uno se va entusiasmando y terminé gastando unos $35.000.000. Lo más caro fue hacer una cocina y los dos baños de cero. También puse porcelanato en todo el departamento. Afortunadamente, la dueña anterior le había puesto ventanas termopanel, de lo contrario, el presupuesto se me hubiera disparado».Todos los trabajos, sostiene, tomaron 6 meses.
Tema vecinos
Respecto al tema ruidos, dice que en ese entonces no vivía en el edificio, pero que de todas maneras visitaba la obra todos los días. «Cuando más hicieron ruido fue al sacar el piso de parquet, porque estaba clavado al concreto. También sacaron las cerámicas de los baños y la tina de fierro de hace 50 años, todo. Obviamente estábamos en horario permitido que establece el edificio», afirma sobre la limitación para trabajos: de 9 a 17 horas.
Retirar las paredes de tabique, señala, no fue para nada ruidoso.
¿Sus vecinos escuchaban todos esos trabajos?
«Al ser edificios más antiguos y con paredes enormes, hace que se escuche menos, lo mínimo. Ningún vecino se quejó».
Las normas
El abogado Juan Pablo Vargas, fundador de Armis, empresa que ofrece soluciones legales para comunidades, indica que las casas o departamentos son dominio privado de las personas y, por tanto, pueden ejecutar construcciones o remodelaciones siempre y cuando no afecten algún espacio común del condominio.
Sin embargo, todos los copropietarios deben atenerse a lo que establecen los reglamentos de cada edificio. «Si está regulado en el reglamento de copropiedad, podría ser objeto de multa (en caso de meter ruido fuera del horario acordado). O bien, podría existir alguna acción en el Juzgado de Policía Local», sostiene.



