Allá el uso recreativo es legal desde 2018: Yo nunca había consumido marihuana en Chile
Francisca Núñez conoció el negocio desarrollando bebidas cannábicas; hoy es jefa de operación y control de calidad de los pre-rolls.
La ingeniera química industrial chilena Francisca Núñez (36) lleva varios años fuera. Tras egresar de la universidad, trabajó durante un tiempo antes de decidirse a conocer otras culturas y ganar experiencia laboral en el extranjero. Primero llegó a Nueva Zelanda con una visa Working Holiday; más tarde, vivió dos años en Australia bajo el mismo programa.
Desde 2021 Núñez está radicada en Canadá. A diferencia de sus experiencias previas, arribó directamente con una oferta de trabajo que gestionó mientras aún estaba en Chile. Eran los meses más duros de la pandemia y el ingreso al país norteamericano sólo estaba permitido para quienes contaran con empleo asegurado.
El puesto era en el área de limpieza de un hotel. «Recuerdo que en ese período gasté mucha plata, porque la inversión fue muy alta. Había que pagar un hotel de siete días durante la cuarentena», relata.
Sin embargo, ese primer paso le permitió observar el entorno y proyectar con mayor claridad lo que quería para su futuro profesional. Tras instalarse en West Kelowna, poblado de cerca de 30.200 habitantes en la Columbia Británica, comenzó a explorar nuevas oportunidades laborales. «Es un pueblo súper chico. Justo vi una empresa del rubro del cannabis, Naturo Enterprises Inc., que estaba en plena etapa de crecimiento. Su dueño era un empresario italiano y me contrató al tiro», recuerda.
Todo legal
A modo de antecedente, el cannabis se legalizó en Canadá en octubre de 2018: se convirtió en la segunda nación del mundo, tras Uruguay, en autorizar su producción, distribución y consumo recreativo. La normativa permite su uso entre adultos y deja a las provincias la regulación de la venta y el consumo. Esta norma buscaba combatir al mercado ilegal, limitar la criminalización de los usuarios y abrir una nueva industria con impacto económico.
El proyecto al que se sumó Núñez era ambicioso. La firma canadiense buscaba desarrollar bebidas con cannabis bajo la marca Keef. «Era como una soda, una lata tipo Coca-Cola, pero con un porcentaje determinado de tetrahidrocannabinol (THC), que es el principal compuesto sicoactivo presente en la planta. Acá en Canadá ese producto se vende de forma legal», aclara.
En esa empresa permaneció tres años y medio. Si bien no trabajó exclusivamente en el área química, su formación industrial resultó clave para crecer dentro del rubro. «Fue genial meterme al mundo cannábico. Nunca me imaginé que esto se podía desarrollar así. Además, trabajé con canadienses, lo que fue muy positivo», evalúa.
En Naturo comenzó como asistente y, a lo largo del desarrollo del proyecto, conoció en detalle el funcionamiento de la industria. Más adelante entrenó a nuevos trabajadores, luego asumió como manager y finalmente llegó a ser líder de producción, a cargo de un equipo de 15 personas.
¿Se llegó a desarrollar el producto? ¿Cómo era el efecto?
«Sí, el efecto era potente. Yo nunca había consumido marihuana en Chile, así que probarla fue algo completamente nuevo. Acá no es tan tabú. Fue una experiencia rica y relajante, algo innovador y divertido. Me reí y la pasé bien».
Tras cerrar esa etapa, Núñez dio un nuevo paso aprovechando su experiencia en el negocio. Así, desde hace un año y medio trabaja en la empresa Potanicals, que opera con una máquina llamada RollPro. En este trabajo nuevamente comenzó desde abajo, en el área de packaging. «Como vieron que tenía interés en crecer, me pasaron a control de calidad. Seis meses después vino otro ascenso: hoy soy machine operator y quality control», señala.
La ingeniera describe su actual labor como altamente exigente. «Ha sido un trabajo súper desafiante. Trabajo con una máquina muy sofisticada, la RollPro, con la que producimos entre 2.000 y 3.000 pre-rolls al día. Mi trabajo es 100% de laboratorio», precisa.
El rol que cumple hoy implica liderar un equipo técnico y mantener estándares estrictos de calidad y seguridad. «Es una máquina que hace producción industrial de pre-rolls, que vendrían siendo los pitos de marihuana, como los llamamos en Chile. Pre-rolls es el nombre más formal», agrega.
En potanicalsgreengrowers.ca una caja con cinco cigarrillos de cannabis sativa cuesta poco más de 6 dólares canadienses (unos $4.000): ahí puede conocer el catálogo de productos, que también incluye cannabis pura, aceites y vapeadores (https://acortar.link/mHy2jV).
¿Cómo andan los sueldos?
«Dependen exclusivamente de la experiencia. Mi cargo es muy específico, implica alto riesgo y mucha trayectoria.
Yo ya traía experiencia del trabajo anterior, por eso mi sueldo está por sobre el promedio».
A modo de referencia, detalla que el salario mínimo en su estado es de 17,85 dólares canadienses por hora ($11.3000 chilenos aprox.). «Con eso, una jornada equivale más o menos a 90.000 pesos chilenos diarios. El sueldo es alto, pero la vida también ha subido mucho desde que llegué».
¿Qué tan clave es el inglés para un buen trabajo?
«Es fundamental. Sin inglés es muy difícil acceder a mejores cargos. A mí me costó bastante. Trabajo con muchas herramientas, así que armé una rutina: dibujaba las herramientas y debajo escribía el nombre en inglés. Así fui memorizando un vocabulario que no es cotidiano, sino técnico y muy específico».
Más allá del idioma, destaca una actitud que considera esencial. «Hay que tener coraje y mucho entusiasmo. Ver cada día como una oportunidad para aprender algo nuevo. Eso, para mí, es invaluable».


