Alfredo García y su equipo lo diseñaron, lo programaron y lo soldaron en Chile
Se llama El Número Uno y las primeras 150 unidades se vendieron por Internet a $75.000 cada uno.
Cuando era niño, Alfredo García visitaba con su padre las relojerías del centro y quedaba fascinado con los hombres que usaban bata blanca y lente-lupa en un ojo. Más grande, luego de titularse como ingeniero comercial, fundó su compañía, «Dando la hora», para vender relojes. Poco después le dio cuerda a una idea que venía imaginando casi toda su vida.
Tac.
«Nos educan desde chiquitito que estas cosas no se pueden hacer acá. Nos dicen que las cosas electrónicas hay que fabricarlas en países asiáticos», cuenta. Cualquiera puede hoy comprar en Ali Express un «calibre», el corazón de un reloj digital, que ya viene programado, y ponerle la caja o cubierta que le guste. Alfredo no quería eso. Sentía que podía hacer algo distinto.
Tic.
«Lo que es más sofisticado para un proyecto así es que requiere muchos profesionales con conocimientos muy específicos y tienes que jugártela, porque como en Chile no hacemos estas cosas, tienes que encontrar gente que sea lo suficientemente loca», recuerda. Le dijeron que era muy caro, que era muy difícil, que no lo iba conseguir, que para qué.
Tac.
Alfredo siguió adelante. Luego de 175.200 horas, es decir 20 años, creó el que dice es el primer reloj digital diseñado, programado y soldado en Chile. Su nombre es el «El Número Uno». Un ingeniero eléctrico, un ingeniero en diseño y una diseñadora trabajaron con él para fabricar primero 150 prototipos que se vendieron por Internet en tan solo una hora, a $75.000 cada uno.
Tic.
El reloj no sólo es chileno en su diseño y en su fabricación. También en sus funciones. «Tiene alarma con música y dentro de las opciones puedes elegir el Himno Nacional en tono de reloj. Lo otro es que te permite ver cuántos días quedan para el 18 de Septiembre», cuenta. Más encima el formato del calendario es día-mes-año y no a la manera estadounidense de mes-día-año.
Tac.
No sólo eso. Alfredo y su equipo decidieron no usar AM y PM. Optaron por algo más simple: la M de mañana y la T de tarde. «El único reloj de la historia de la humanidad que es en castellano. Ni en España, ni en México han hecho algo así», asegura. La próxima partida de «El Número Uno» ya está en preventa.
Tic.
La caja o cubierta, hecha con resina en una impresora 3D, tiene una abertura rectangular para ver el cuarzo con el que funciona el reloj. «Después vamos a hacer actualizaciones, reloj con radio. Se puede hacer el primer reloj chileno con juegos, con calculadora. ¿Te acuerdas que en los 80 estaban todos esos relojes digitales? Hay todo un mercado de gente que les gusta», cuenta.
Tac.
Cuando fabricaron uno de los primeros, se dieron cuenta de que no se escuchaba la alarma, porque estaba cerrado herméticamente. Entonces tuvieron que incorporar unas pequeñas rendijas que actúan como parlante. La correa es entretejida estilo NATO, que popularizaron los soldados británicos en los 70. «El objetivo era que no pareciera un Casio», cuenta.
Tic.
Alfredo, de 34 años, cree que los relojes están recuperando espacio en la era de los celulares. «La gente está saturada de las redes sociales, de la vida artificial. El reloj es un objeto como muy sano. La gente abraza el reloj como para desconectarse un poco. Es muy difícil que muera el reloj», cuenta. En otras palabras, aún no le ha llegado su hora.
Tac.


