Maximiliano Correa (32) se lo trazó como meta personal
Hasta el cierre de esta edición llevaba 1.336 kilómetros recorridos. Intento no tomar autopistas, cuenta. Muestra todo en TikTok e Instagram.
El 23 de enero pasado, el ciudadano Maximiliano Correa (32) agarró una mochila, tomó su bicicleta y dejó su casa en Santiago para comenzar una aventura que podría ser conceptualizada de ambiciosa o también de algo deschavetada. El ingeniero comercial de la Universidad Adolfo Ibáñez se trazó como meta cruzar Sudamérica y parte de Centroamérica, para llegar hasta San José, de Costa Rica. Todo eso, pedaleando.
«Se me ocurrió como una forma de vivir, me gusta estar en movimiento, conocer personas, lugares, además ya estaba muy atrapado en Santiago», responde el ciclista errante, sobre su titánica ruta (N. de la R.: en línea recta sobre el mapa, la distancia supera los 5.050 kilómetros de distancia), que lo tiene en Antofagasta. O sea, ya ha recorrido 1.336 kilómetros.
Parte de su bitácora de viajes la postea en su perfil de TikTok (@maxitocorrea, 13.000 seguidores), plataforma de videos donde ha registrado los paisajes playeros que recorre, las jornadas nocturnas dentro de su carpa e incluso reflexiones, algunas con llanto incluido. «Mi logística es día a día, aprendí que mis habilidades de camping y para arreglar mi bici eran nulas. Pero he mejorado, pongo mi carpa donde se pueda, pero igual da un poco de miedo, no se duerme muy bien, porque siempre estás en estado de alerta», contextualiza.
¿Qué se llevó con usted para este viaje?
«Más de lo que necesito, sin duda. Dejé muchas cosas en Maitencillo que fue el día dos, porque la bici estaba muy pesada. Con todo eso no lo iba a lograr, dejé mucha ropa que llevaba y me quedé con dos outfits… Llevo, carpa, colchoneta, saco de dormir, cocinilla, primeros auxilios, artículos personales y también un pañuelo que mi abuela quería que tuviera. También otras pequeñas cosas como celular, baterías externas, cargadores, mi reloj y unos lentes».
¿Cómo describe su travesía hasta ahora?
«Los primeros días eran emociones muy fuertes, estaba dejando todas las comodidades atrás, me costó soltar y asumir que elegí este nuevo camino. Lloré bastante, jajajá. En mi TikTok se ven hartas lloradas».
¿Anda por las autopistas?
«Intento no tomar las autopistas, prefiero ir por los caminos más cercanos a la costa. La verdad es que no se puede siempre y he hecho varios kilómetros en la 5 Norte. No es algo que me dé miedo. Ya llevo más de 1.000 kilómetros entregándome a la experiencia y esto me empodera para seguir. Se siente súper bien llegar a tu nuevo destino, conocer personas, conversar y partir al día siguiente».
¿En cuánto tiene planificado llegar a Costa Rica?
«Tres a cuatro meses, pero quizás puede ser antes, en una de esas sorprendo, jajajá. Estos últimos días me ha sorprendido lo rápido que he avanzado».
¿Ha tenido problemas durante su trazado?
«Bueno, se me pinchó una rueda, pero nada grave. Ese video tuvo muchas visitas, jajajá. Me han pasado solo cosas maravillosas».
¿Todo bello?
«No, claro que no. He llorado también, que es parte de conocerme y conversar conmigo bastante arriba de mi bici. Personas muy amables me han alojado en sus casas, algunos ya me han reconocido, he tomado desayuno en posadas, me han dado recomendaciones, me invitaron a un fiesta épica en Los Molles, hice un curso de buceo, aprendí a usar la cocinilla y he mejorado la relación con mi familia, que es muy importante para mí».
¿Qué opina de todo esto su círculo?
«Están en llamas mis amigos. Aman mis historias de Instagram (@maxitocorrea), viven el viaje y me encuentran lo máximo. Me dicen que consiga auspiciadores que ayuden con mejor equipo, para viajar más rápido y liviano. Yo hago esto para divertirme, estar en calma y tranquilo. Mis padres están muy orgullosos y a la vez ellos me ven en TikTok, que es una forma que tengo de comunicarme con ellos. Algunos de los videos son cosas que siempre les he querido decir y no he tenido el coraje».


