Buscan entender cómo el monumento histórico ha logrado resistir tan bien siete terremotos
Hay opciones de magíster para especializarse en la estabilidad de distintos tipos de construcciones.
Desde 2022 un grupo interdisciplinario se encuentra escudriñando a fondo la basílica de la Recoleta Domínica, en la ribera norte del Mapocho, con trabajos en terreno y laboratorio. ¿El motivo? Pese a ser de albañilería simple y ladrillo, el edificio -construido entre 1853 y 1882- ha soportado de buena forma siete terremotos, incluyendo los de 1985 y 2010.
«Estamos en la línea de investigar qué tipo de soluciones de refuerzo uno podría recomendar para el patrimonio chileno, particularmente las iglesias», explica Cristián Sandoval, académico de Ingeniería Estructural y Geotécnica UC que lideró el estudio.
Como el templo de Recoleta es monumento histórico desde 1974, recurrieron a tecnología no invasiva para revisarlo: georradar, ultrasonido, escáner láser y drones, que capturaron el modelo de las cúpulas y techumbre. Los resultados arrojaron dos hallazgos importantes. El primero es que, tras un terremoto poco documentado en 1927 con epicentro en Mendoza -de magnitud 7,5 y que provocó daños en varias construcciones de Santiago, entre ellos la Recoleta Domínica- se recurrió a un refuerzo de hormigón en las columnas y vigas (ver dibujo).
«En una suerte de esqueleto que se insertó en los elementos existentes de mampostería», compara el ingeniero. Los planos históricos existen, había algunos esquemas, cuenta Sandoval, pero estaba poco documentado y menos investigado. Además, varios de los elementos de hormigón no son visibles desde el interior del templo, porque están tapados con falsos de granito o yeso.
«Es un refuerzo bastante pionero para la época: el hormigón armado recién en la década del 30 empieza a ser más masivo en Santiago: no había ninguna norma sísmica, fue algo novedoso, es uno de los primeros edificios patrimoniales en utilizar esta técnica. Gracias a ese refuerzo luego la iglesia ha tenido un desempeño sísmico bueno», opina el académico.
Mármol de Carrara
La otra novedad estaba en los pilares de mármol de Carrara. «El mármol de Carrara ha estado presente en Chile desde hace más de un siglo. Proveniente de las canteras de los Alpes Apuanos en la cuidad de Carrara, Italia, es apreciado por su blancura, casi sin vetas, y grano fino», aclaran desde la Marmolería Pellacani.
«En Chile el Carrara siempre ha estado reservado para obras emblemáticas. Un muy buen ejemplo es la iglesia Recoleta Dominica, donde se trajeron 60 pilares de Italia, además de los altares y varios detalles», agregan. En su tiempo, el preciado mármol de la Recoleta llegó a Valparaíso y lo trasladaron en bueyes hasta Santiago.
Retoma Cristián Sandoval. «Las columnas, que son de 12 metros de alto, están compuestas de tres bloques de mármol y cada columna tiene dos uniones. Uno las visualiza en la iglesia y ninguna de ellas ha fallado en ningún terremoto, están sin ninguna fisura o daño», destaca. Con un georradar descubrieron que interiormente ocultan, al menos, cuatro barras de acero que están pasadas 10 centímetros por arriba y por debajo de cada unión. «Es una especie de ensamblaje interior y con eso se han portado como si fueran una única columna monolítica».
Si bien es una técnica usada en Italia, el académico destaca lo bien que funcionó en Chile. «Acá hay una condición sísmica más severa: en Italia los terremotos duran 15 segundos, son más superficiales, a diferencia de los terremotos de subducción de Chile, que duran dos minutos y la estructura se ve sometida a muchos más ciclos», afirma.
Especialización
¿Cómo se forma un ingeniero estructural? «Está en muchas universidades, pero el área que tiene que ver con albañilería y edificaciones existentes, como nosotros, se tiene que estudiar a nivel de posgrado, porque en general los ingenieros se forman para obras nuevas», indica Cristián Sandoval.
La especialidad para trabajar en edificios antiguos se puede tomar en el magíster UC (ing.uc.cl, https://acortar.link/bHRhwe).
Otra opción para especializarse es el Magíster en Ingeniería Estructural y Sísmica de la Universidad de los Andes (uandes.cl, https://acortar.link/PzSzyP). «Nuestro programa entrega herramientas prácticas para que los ingenieros puedan desarrollar proyectos, y eso va de la mano con la aplicación que está regulada con las normas», indica Rodrigo Astroza, director de magíster.
Sus alumnos son profesionales que trabajan en distintas oficinas y desarrollan proyectos para minería, puertos, celulosa, energía o edificios urbanos, buscando mitigar los efectos de sismos. «Vienen a tomar el magíster para adquirir conocimientos más avanzados y modernos», agrega.
Otro foco tiene el Magíster en Ciencias de la Ingeniería / Mención Ingeniería Estructural de la Usach (usach.cl, https://acortar.link/qywAY6). «Apunta a la investigación científica y a la formación de investigadores», detalla Juan Carlos Pina, director del magíster. «Tenemos dos áreas distintivas: la aplicación de simulaciones numéricas para estudiar el comportamiento de distintos materiales -hormigón, acero, madera- cuando viene un terremoto o son expuestas a incendios. Además, utilizamos herramientas experimentales de laboratorio para caracterizar el comportamiento de materiales», señala.
Una de las asignaturas es inglés, pensando en realizar artículos para publicar en revistas científicas. «Después de magíster pueden hacer un doctorado; tenemos graduados en universidades de Suiza, Países Bajos y Estados Unidos», destaca el académico.



