La influencer y modelo es una de la candidatas en la selección local
Empezó muy pequeña en el mundo del modelaje. Lo pasó mal y tuvo problemas alimenticios. A sus 28 años dice que cambió la visión que tengo de mí misma: sé lo que quiero, cómo lo quiero.
Inna Moll tiene 28 años, pero su carrera comenzó cuando tenía ocho años. Ahí junto a sus hermanos apareció en publicidades de pijamas. Luego entró a una agencia en Chile y a los 18 años despegó a las pasarelas internacionales como modelo en Los Angeles, Estados Unidos, y luego se radicó en México. Fue en ese periodo que vivió momentos complejos en su salud alimenticia. «Era un mundo bien bajo presión», comenta. Hoy vive un momento luminoso que se ve reflejado en sus primeras fotos como candidata a Miss Universo Chile.
La idea de entrar a la selección local del certamen, que se llevará a cabo en abril, nació desde el entusiasmo de su amiga Emilia Dides, actual Miss Universo Chile, pero también en que Inna logró respirar el interés que genera en los fanáticos que una chilena logre estar en las últimas instancias del evento: «Viví todo el proceso de Emilia, cómo la gente la apañó y se juntó a ver el concurso como si fuera un partido de fútbol. Es muy bonito lo que genera. Se me pararon los pelos y ahí empezó el bichito».
Para llegar a este momento, Inna hizo un largo e introspectivo camino. En su recuerdo quedó su paso por el rubro en Estados Unidos. «Me trataron súper mal. Me decían que estaba gorda, nunca me habían dicho algo así. Era un terreno muy hostil y tuve problemas alimenticios. Pasé un año muy oscuro». Y agrega una visión: «En el modelaje vi niñas que tenían 16 o 17 años con problemas alimenticios. Otras que trabajaban muy duro para mandarles dinero a sus papás. En mi caso, era una una niña de 17 años buscando su lugar en el mundo».
La recuperación vino de sus afectos, pero también de las ganas que le puso Inna a resurgir: «Fue muy de mi cabeza. En algún momento dije basta: volví a comer, a hacer deporte y empecé con buenos hábitos alimenticios. Hoy, casi 10 años después, la visión que tengo de mí misma es distinta: sé lo que quiero, cómo lo quiero. Quiero hacer de este proceso (el Miss Universo) lo más cariñoso que pueda hacia mí».
A los 21 años dio un giro y se volvió a las redes sociales (@innamall en Instagram) y a su canal de YouTube (https://acortar.link/YUUUg8). «Ahí descubrí un mundo que me encantó. Me sentía mucho más cómoda y siento que tengo una voz. Ya no se trata de cómo me veo, sino lo que digo o quien soy y eso me gusta».
Entonces enfrenta el concurso desde otra perspectiva.
«Sí, con calma en mi cabeza. Sabiendo quién soy y desde dónde puedo aportar. Quiero dar un mensaje, no quiero que esto sea algo superficial. Si bien es duro y sé la presión que tiene esto, estoy preparada mentalmente y físicamente. Sé quien soy, estoy tan cómoda con eso. Pero es un trabajo diario. Me gusta lo que veo, es un trabajo mental y estoy preparada. Tengo un mensaje que espero que la gente pueda ver y me acompañe en el proceso a través de mi cuenta de YouTube».
¿Físicamente cómo se está preparando?
«Estoy alimentándome bien y yendo todos los días al gimnasio. Mi idea es sacar más glúteos, que sería como lo que más estoy trabajando. No me voy a hacer nada especial en la cara, quizás bajarme un poco mi rubio, pero hasta ahí no más».
¿Ha sido un tema el color del pelo?
«Soy rubia y siempre lo he sido. Pensando en la competencia, la reina actual es rubia, pero no voy a teñirme oscuro. Represento a la mujer chilena igualmente aunque lo sea. Sí voy a volver a un rubio más castaño».


