Invento con luces verdes le dio gran impulso a la salmonicultura

Fecha:

Hermanas crearon Bioled, una solución innovadora que ya está en 14 países

La innovación fue destacada como ejemplo de Pyme chilena innovadora.

En el extremo sur de Chile, dos hermanas decidieron llevar una idea que le daría valor agregado a la industria salmonera. Cristina y Ximena Navarro, una ingeniera comercial y la otra bióloga marina de Puerto Montt, se propusieron mejorar la producción de salmón usando la luz. Así nació Bioled, una empresa pionera en tecnología de iluminación sumergible con LED, que hoy exporta su innovadora oferta a 14 países
«El proyecto nació de una necesidad bien básica, pero muy común: queríamos desarrollar nuestras carreras profesionales sin dejar de estar presentes en la vida de nuestros hijos», expone  Cristina Navarro, cofundadora y actual gerente general, al público que se reunió en la Plaza de la Constitución por la Semana de las Mipymes. Ella acababa recibir el premio Corfo Pyme Innovadora 2025. «Entre varias ideas que tuvimos, se nos ocurrió hacer luces con tecnología LED para la salmonicultura. Vivimos en Puerto Montt, la capital de esa industria, y sabíamos que las luces podían mejorar la eficiencia de los cultivos», cuenta Cristina.
La apuesta era arriesgada. En 2006, el uso de LED en Chile era incipiente y mucho menos en ambientes submarinos. «Ninguna de las dos sabía de electricidad ni electrónica, y queríamos fabricar una lámpara», cuenta entre risas. Fue entonces cuando conocieron a Claudio Bertin, ingeniero electrónico de la Universidad Austral, a quien invitaron como socio. «No teníamos dinero para contratarlo, así que lo sumamos a la sociedad. Con él hicimos nuestro primer prototipo», relata.
Cristina explica que su luminaria se basa en evidencia científica: los ciclos de luz y oscuridad afectan a todos los seres vivos, incluidos los peces. «El salmón, por ejemplo, tiene una vida dividida entre el agua dulce y el mar. Lo que hicimos fue modificar su percepción del tiempo, mantenerlo en un verano permanente con la luz para que no madurara sexualmente. Así crece más, gana masa muscular y mejora la calidad de la carne», explica Navarro.
«Demostramos científicamente que con apenas 0,02 watts por metro cuadrado bajo el agua disminuye la melatonina, la hormona del sueño, y eso estimula el crecimiento. Medimos esos niveles en los peces, algo que ni siquiera se hacía mucho en humanos», enfatiza.
 
Una maleta
Con apoyo de Corfo, Bioled recibió su primer capital semilla y validó comercialmente el producto junto a la incubadora de la Universidad de Los Lagos. Sin embargo, convencer a los productores no fue fácil. «Nos miraban con cara de incredulidad. Dos mujeres vendiendo luces verdes para peces. Teníamos todas las probabilidades en contra», relata Cristina. Decidieron, entonces, llevar la lámpara en una maleta. «En cada reunión, cuando veíamos duda en los ojos del cliente, abríamos la maleta, encendíamos la luz y todos quedaban impactados», cuenta.
Aun así, los primeros años fueron duros. Pasaron casi ocho años de reconocimientos, pero sin ventas, y con crisis salmoneras entre medio. «Practicamos la perseverancia, la resiliencia y la fe todos los días», dice. Todo cambió cuando algunas empresas comenzaron a ver resultados concretos en sus centros de cultivo. «Ahí la curva de la empresa cambió completamente. Pasamos de no vender casi nada a cuadruplicar los ingresos en cuatro años».
Hoy, el 80% de las salmoneras chilenas utiliza la tecnología de Bioled, entre ellas AquaChile, Cermaq y Multiexport. «Nuestra gran innovación fue medir con precisión cuánta luz necesitaba el pez y demostrar con datos que el efecto era real. Eso nos validó ante toda la industria», afirma.
Cultura empresarial
La empresa comenzó su expansión internacional, aplicando el mismo modelo de validación científica y colaboración con universidades extranjeras. Sus luces sumergibles ya operan en Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos, Canadá, Polonia, Suiza, China y Japón, y esperan desembarcar en Noruega, el mayor productor mundial de salmón. «Queremos demostrar que desde Chile se puede exportar tecnología y conocimiento, no solo materias primas», señala con orgullo.
El crecimiento fue acompañado de una sólida cultura empresarial. Bioled cuenta con más de 100 trabajadores, muchos de ellos mujeres, y destina el 5% de sus ingresos a investigación, desarrollo e innovación. «Nos gusta decir que la investigación no es un área, sino el corazón de lo que hacemos», enfatiza Navarro. La empresa también impulsa prácticas sostenibles: recicla el 97% de sus residuos, mide su huella de carbono voluntariamente y participa en el Acuerdo de Producción Limpia de la industria salmonera.

A casi dos décadas de aquel primer prototipo, Cristina y Jimena siguen dirigiendo la compañía desde Puerto Montt. «Nos enorgullece decir que somos una empresa creada por mujeres, en el sur del mundo, que exporta ciencia. Cada lámpara que sale de nuestra planta lleva un pedacito de Chile al mar», comenta.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...