Comenta la diferencia de hora, el picante, el tráfico y que su hijo chico ya diga ahorita
Desde su casa, en el DF, hace todos los días La comunidad contra ataca, de radio Concierto, junto a Catalina Muñoz, quien está en Santiago.
El próximo lunes, cuando parta ‘La comunidad contraataca' en radio Concierto, a las 17:30 horas (dura hasta las 19:30), sus conductores, Catalina Muñoz e Iván Guerrero, saludarán a sus oyentes, pero con una pequeña gran diferencia: para ella ya será la hora del taco y para él recién será la hora de almuerzo.
El motivo de la diferencia horaria es porque el periodista hace más de un año que está viviendo en México y hace el programa desde el estudio que armó en su casa, en la Colonia Florida, al sur del DF, mientras que Catalina está en Santiago, algo que no se nota cuando uno escucha el programa.
‘Llegamos el 3 de julio del año pasado a Ciudad de México. Mi mujer es la directora regional de Fábula y se vino a hacerse cargo de la oficina de México. La idea fue asumir esto como una oportunidad laboral para ella y una aventura para la familia. Vinimos con mis dos hijos menores. Mi hija mayor (de su relación anterior) se quedó en Chile, porque ya tiene 18 años. Ha sido una maravillosa experiencia y hacer la radio desde acá también', cuenta Iván.
¿Hasta cuándo se quedan allá?
‘Lo que definimos desde el primer minuto fue dos años o dos años y medio pero se podría extender en caso que las condiciones siguieran siendo favorables para ambos, pero lo que hay hoy sobre la mesa, para ser precisos, es que volveríamos en diciembre del próximo año'.
¿Cómo es trabajar con el horario diferente?
‘Eso es muy loco, porque yo estaba acostumbrado a cierto horario. En los últimos 20 años yo siempre hice radio en la hora del taco de la tarde y acá ha sido muy raro porque ahora, cuando cambien la hora (este sábado), voy a tener tres horas menos, entonces voy a hacer el programa a las 14:30 horas. Es súper raro. Hay que acomodarse porque, por ejemplo, estoy cerca de la hora en que los chicos salen del colegio, voy a tener que correr. Alcanzo pero llego justito'. Al trabajar desde allá para acá está pendiente de dos países. ‘Estoy en los dos lugares. Lo distinto es que yo igual hago una vida acá, tengo amigos mexicanos, gente que vive acá, entonces mantenerse 100 por ciento conectado con Chile y con lo que ocurre ahí es más complejo, porque no estás viviendo allá. Estoy conectado pero hay veces que el cotidiano acá te aleja de lo que pasa en Chile'.
¿Cómo se coordina con su compañera de programa?
‘Hacemos el programa por Zoom. Para hacer entrevistas ya tenemos nuestro código propio. Se establece cierto protocolo: yo introduzco a los invitados y ella los presenta. Yo hago la primera pregunta y ella va luego, para no cruzarnos y la gente no se da cuenta que yo estoy lejos. Si no lo saben, no se percibe al oído'.
¿Los niños (Iván de 10 y Teo de 5) se acostumbran?
‘Sí, se han acostumbrado mucho. Mi hijo menor ya tiene vocablos mexicanos, al más grande le cuesta más porque tiene más historia con Chile. El chico nació en pandemia y acá se ha adaptado demasiado bien. Usa el ahorita mucho y el mero mero lo tiene bien pegado, habla una mezcla'.
¿Cómo se lleva con el picante en las comidas?
‘Ha sido un proceso. Uno no pondera la cantidad de picante en casi todas las preparaciones de acá. Está en absolutamente todo. Lo que me cuesta comprender son esos ají tan, tan picantes que no te permiten disfrutar del sabor de las comidas'.
¿Y el tráfico?
‘Hay que calcular de otra forma los tiempos de traslado. Acá te puedes demorar una hora en cinco kilómetros, es un tema con el que hay que convivir y acostumbrarse'.
¿Se quedaría para siempre?
‘A mí me gusta mucho este país, pero se extraña y es complejo vivir sin red de apoyo. Tenemos dos niños chicos que tienen que vincularse con su familia, con sus primos, sus tías, abuelas. no sé si queremos que crezcan y hagan toda su vida acá, eso es un elemento que tira bastante. Yo tengo a mi hija mayor (en Chile). Intento que venga pero no puede ser tanto, porque es caro el pasaje y se echa de menos a mis viejos, a mis hermanos'.


