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Autor de la Foto: CEDIDA CEDIDA
Título/Pie de foto: Claudio Cisterna (al centro) junto a sus compañeros con quienes encontró al tiburón. William Figueroa (izquierda) y Jeremías Cuevas.
Habla el pescador que capturó al escualo frente a Zapallar
El ejemplar medía siete metros de largo. Era tan pesado que no pudieron arrastrarlo a la costa.
Juan Morales
A las 6.20 horas del martes, Claudio Cisterna y otros dos pescadores se adentraron al mar para capturar al maravilloso congrio dorado, pero no tan adentro como para perderse en el horizonte. Eligieron un sector conocido como Las Batallas, frente al cementerio de Zapallar, en el límite con Papudo, y a un kilómetro de distancia de la costa.
No llevaban más de media hora arrastrando las redes cuando descubrieron que un leviatán de dimensiones mitológicas les impedía avanzar. «Era un tiburón y estaba muerto», cuenta Cisterna. «Estaba atrapado en la red y nos demoramos más de media hora en desenredarlo de lo grande y pesado que era. Calculamos que medía siete metros de largo, porque lo amarramos por la cola y durante un momento flotó en paralelo al bote, que mide 8,6 metros. El tiburón era como un metro más chico. Jamás, en todos mis años de pescador, había visto un tiburón tan grande como ése. He sacado muchos tiburones de un metro, o un metro y medio de largo, pero esto era otra cosa».
Cisterna y sus compañeros hicieron un intento por llevarlo a la caleta, no para fines comerciales, asegura, sino para entregarlo a la Gobernación Marítima y que determinara la especie. Pero era demasiado monumental. El motor no estaba dando el ancho para arrastrarlo. «Tuvimos que cortar la pinza y el tiburón se fue a pique», cuenta el pescador. «Quedó como a 70 metros de profundidad».
Una vez en tierra, Cisterna se enteró de toda la batahola que se produjo en Zapallar y los alrededores por unos tiburones reales e imaginarios que alertaron a las autoridades. Su tiburón, sin sospecharlo siquiera, fue un hecho de la causa más. Para eso no es más que una anécdota. Para él, lo único concreto, es que capturó cinco congrios y dos cojinovas. «Una buena pesca», dice.


