Expertos explican que el fuego se ha propagado sin control debido al inusual febrero seco
Las autoridades esperan que de aquí al miércoles pueda nevar y llover un poco, lo que ayudaría a mitigar el avance de las llamas.
Las autoridades de Japón ordenaron la evacuación de unas 4.600 personas este lunes por el voraz incendio forestal que ya ha quemado aproximadamente 2.100 hectáreas de bosque en la ciudad costera de Ofunato, en la prefectura de Iwate. El fuego, que partió el miércoles y con su imparable avance se ha convertido en uno de los incendios más grandes registrados en Japón en décadas, ya ha dañado al menos 84 viviendas y más de 2.000 bomberos han sido desplegados en terreno, informa la cadena local NHK.
El incendio, que ya ha arrasado con amplias zonas de la ciudad, sigue activo en varios frentes. Según la Agencia de Manejo de Incendios y Desastres, este incendio ha devastado una superficie tres veces mayor al promedio anual de 700 hectáreas que suelen quemarse en el país. Las labores para sofocar las llamas han resultado especialmente difíciles debido a la combinación de un clima inusualmente seco para el invierno, vientos fuertes y una geografía complicada.
Las autoridades esperan que el panorama mejore en los próximos días, ya que aunque se espera que el tiempo seco continúe el martes, pero a partir del miércoles por la mañana comenzará a caer nieve, que luego se transformará en lluvia hacia el mediodía. Según los pronósticos, las precipitaciones se intensificarán durante la noche del miércoles y podrían extenderse hasta la mañana del jueves. Las autoridades han confirmado la muerte de un hombre cuyo cuerpo fue hallado en una carretera el jueves. Se investiga si su fallecimiento está relacionado con el incendio.
En tanto, de los 4.600 evacuados, según BBC, 1.202 fueron repartidos entre 12 albergues habilitados por las autoridades. Otros 2.000 abandonaron la zona para ser recibidos por amigos o parientes. «Aunque es inevitable que el fuego se extienda en cierta medida, tomaremos todas las medidas posibles para garantizar que no afecte a las viviendas de los ciudadanos», declaró el primer ministro Shigeru Ishiba en el parlamento. Los más de 2.000 bomberos enviados son de más de 14 prefecturas, incluida Tokio, y las autoridades desplegaron al menos 16 helicópteros.
Algunos ciudadanos del área han recordado tragedias pasadas. «Parece como si el tsunami viniera por delante y el fuego por detrás. Espero que el fuego se apague rápidamente para que no se extienda más», dijo a NHK un hombre de 70 años que vivió el terremoto de 2011, según recoge Efe. Otra de las consecuencias del incendio ha sido la alteración de los exámenes generales de acceso a las escuelas secundarias de la prefectura de Iwate, que estaban programados para los días 5 y 6 miércoles y jueves de esta semana, ya que algunos estudiantes han debido evacuar la zona.
Febrero seco
Según dicen los expertos, la proliferación del incendio se ha producido principalmente por dos factores: un febrero inusualmente seco y la compleja geografía de la zona, ya que la península de Iwate presenta montañas con pendientes empinadas, lo que dificulta el acceso de los bomberos y el transporte de equipos para combatir el fuego.
Yoshiya Touge, profesor de investigación de recursos hídricos en la Universidad de Kioto, dijo a «The Japan Times» que el clima seco ha sido un factor determinante en la propagación del incendio. «Nunca ha habido un febrero con tan poca lluvia», afirmó el experto. El registro de la Agencia Meteorológica de Japón lo confirma, ya que febrero solo cayeron 2.5 milímetros de lluvia en Ofunato, una cifra significativamente menor al promedio histórico de 41 milímetros. Además, la abundancia de árboles de coníferas, altamente inflamables, ha favorecido la rápida expansión de las llamas.