Con 15 años el joven es su copiloto, lo ayuda a leer el GPS y otras labores en las carreras en el desierto
Participan en el Raid Atacama, evento realizado cerca de Copiapó. Esta es una instancia que te une, te hace trabajar en equipo, conversar. De repente hay que tomar decisiones para no perderse y hasta pelear, dice al actor.

Hace casi 25 años Jorge Zabaleta había participado en el Raid Atacama, evento con vehículos adaptados para superar dunas. Luego las obligaciones y la familia postergaron su retorno a la competencia, aunque el actor siempre mantuvo su amor por los motores. Pero este 2024 se inscribió con una novedad: su hijo menor, Antonio de 15 años, es su copiloto en las dos jornadas que ya han completado cerca de Copiapó. «Es increíble andar con mi hijo al lado. Él es muy partner y mientras yo conduzco él va leyendo el GPS, atento a cualquier cosa para que no nos perdamos», cuenta Zabaleta, que pilota un Canam Maverick X3 Rs Turbo.
¿Su hijo también es tuerca?
«A mí me gustan mucho los autos antiguos y me metí en un grupo en el que hacemos paseos. Mi hijo también tiene esa afición, me acompaña y me ayuda con la limpieza y armado de piezas. Yo digo que él va a heredar mi auto BMW modelo 323i del año 81. Es muy bueno que compartamos estos gustos, especialmente por la distancia generacional que hay entre nosotros».
¿Cuánta distancia, Jorge?
«Tenemos casi 40 años de diferencia, así que no es lo mismo que tu hijo mayor, que no está tan lejos. Como es mucho menor, uno busca instancias para tener una comunicación y un interés en común. Esta es una instancia que te une, te hace trabajar en equipo, conversar. De repente hay que tomar decisiones para no perderse y hasta pelear. Está muy bueno este deporte para juntarse».
¿Cómo está su hijo allá entre las muy calurosas dunas de Atacama?
«Está feliz, súper entusiasmado. Cuando terminamos la carrera tenemos que dedicarnos a la revisión y mantenimiento del buggy. Antonio saca los filtros de aire y los limpia feliz. Le encanta este tema».
La carrera cuenta con todo tipo de medidas de seguridad, desde monitoreo con drones a ambulancias con asistencia médica. Pero el terreno es tan complejo que al quedar tras el pelotón cuando el resto de los vehículos pasa la cresta de una duna, se puede perder cualquier orientación.
«El primer día nos extraviamos un rato. No sabíamos dónde ir por 3 horas, porque aunque el GPS te dice que la caravana está cerca, se dificulta el camino. Entonces vimos que un tipo que iba con mucha seguridad hacia un lado, como si supiera dónde iba. A los 45 minutos supimos que tampoco sabía», recuerda el actor.
Igualmente el buggy tiene medidas de seguridad especiales, como por ejemplo, una jaula en el interior para evitar cualquier daño si el auto se da vuelta y cinturones especiales. «Está dispuesto para minimizar el riesgo. Se lo detallé todo a la madre de la criatura (Francisca Allende) para que estuviera tranquila», afirma Jorge.
La familia estaba de vacaciones en Llifén, en las orillas del lago Ranco, hasta que el padre y el menor de sus hijos viajaron al norte con la exclusiva intención de unirse a la alegre caravana de autos que ruedan por las dunas. «Y lo hemos pasado increíble», afirma el compañero televisivo de Francisco Saavedra.
Descanso
Tras la jornada de recorrido y preparar el auto para el día siguiente, los Zabaleta han contado con la hospitalidad del evento. Además de establecer un campamento en pleno desierto para los más de 250 participantes, por las noches les ofrecen una cena después de la cual «sacan un asado». «Antonio está feliz también, porque hay otros chicos de su edad que acompañan a sus papás», advierte el actor.
Tras esa celebración, padre e hijo van a dormir a la casa rodante que arrendaron en Copiapó, especialmente para descansar con comodidad. Para inscribirse, el conductor de «Socios de la parrilla» necesitó la recomendación de un conductor experto, el competidor Rodrigo Arriagada, conocido en el ambiente como Kid Arriagada. «Jorge es mi cliente en mi tienda (KDMS.cl) y además es mi amigo. Cuando él me vio correr en buggy le presté uno para que lo probara. Le encantó y me compró uno. Luego lo recomendé para que participara en el Raid Atacama y acá lo veo fascinado. Le enseña a su hijo, son una muy buena dupla, muy cómplice», explica el corredor.


