Pido un sueldo mayor que el promedio y que me paguen el arriendo, dice el ex compañero de Maripán y Sierralta
El defensa chileno firmó por su tercer equipo en la península, lejos de las luces y la gloria de la Serie A, pero con un contrato para estar tranquilo junto a Simona Notaristefano, su polola italiana.
Juan José Soriano Ferré, defensa central de 27 años formado en la UC, acaba de pasar a su tercer club en Italia. El futbolista, que jugó el Mundial Sub 17 de 2015 por Chile, firmó por el AGS Soriano de la Quinta División de ese país, después de pasar por el Ginosa, de la misma división, y el Leverano (a préstamo), de la Sexta categoría.
El primer paso por Europa de Soriano, que en Chile militó en clubes de Segunda División y Primera B, como Trasandino, Colchagua, Ovalle y Barnechea entre otros, fue en la quinta división de España en 2023, luego de ser campeón con el Metropolitano FA de Puerto Rico y disputar la Concacaf Champions League.
«Mi sueño era tener, guardando las proporciones, una carrera similar a la de Pancho Sierralta o Guillermo Maripán, que fueron mis compañeros en la UC. Sentía que siempre fuimos quemando las mismas etapas, en el sentido de que estuvimos en la Selección y después nos tocaba salir del país. Así llegué a Puerto Rico», cuenta él.
En España, dice, no le fue tan bien. «Tuve la mala fortuna de lesionarme al poco tiempo de que llegué, y nunca me pude recuperar bien. Por suerte, a los seis meses me llegó una oferta del Ginosa y me vine a Italia». En este país jugará en su tercer club en un año y medio.
¿Cómo se vive en Italia como futbolista de la Quinta División?
«En mi caso, vivo bien, pero es porque soy bien exigente a la hora de negociar mi contrato. Hay jugadores más jóvenes que no exigen tanto. Yo pido un buen sueldo, mayor que el promedio, y que me paguen el arriendo de una casa. Aprendí, porque ya me tocó estar en un club donde no me pagaban el arriendo y ahí estaba más justo, jajajá. Pero tener ese alivio es un plus».
¿Le alcanza para darse sus gustitos?
«Como te decía, negociar mi contrato me permite vivir bien con el sueldo que recibo. Puedo salir con mi polola a comer o de paseo, tenemos nuestro autito, salimos de vacaciones. Con ella, que trabaja de estilista, haciendo uñas y pestañas, también complementamos nuestros ingresos. No llevamos una vida de lujo, pero sí una buena vida. Sobre todo aquí en el sur de Italia. Quizás si me fuera más al norte no diría lo mismo, porque la vida es más cara».
¿Y para ahorrar? Pensando en lo que viene después del fútbol, la carrera del jugador es corta.
«Para ahorra no alcanza tanto, pero para eso tengo otros planes. Estoy estudiando online, la carrera de Administración de Empresas en la Universidad de Ohio. Y hasta ahora he andado bien. Pero también mi deseo es poder jugar en Primera División, en algún país con una liga menos conocida, como Malta o Andorra, para después poder venirme a la Serie C de Italia. Si lo logro y salto de categoría en el fútbol, que estuve cerca este año pero no se pudo por temas de contrato, la raja. Y si no, bueno, me mantengo en estas categorías, que nos sirve para vivir. Y el día de mañana tendré que trabajar en la carrera que estudie, como toda la gente».
¿Por qué no pudo pasar directamente a divisiones más altas en Italia?
«Hay un tema de negociación ahí. Al jugar en Quinta División, ya estoy catalogado como jugador de esa categoría. Y no se puede negociar tanto como me gustaría. Por eso mi plan es pasar antes por una Primera División».
Mientras se prepara para comenzar la temporada con el AGS Soriano, Soriano («Me da risa que se llame igual que mi apellido. Había escuchado del equipo cuando llegué a Italia, pero nunca pensé que iba a terminar ahí, jajajá», dice) pasa unos días en la casa de su polola italiana, Simona Notaristefano, en Puglia. Con ella se irá a vivir a Calabria para comenzar la etapa en su nuevo club. «Ya conoció Chile. La llevé a todos lados, en Santiago incluso conoció el centro y los malls. Y también Valdivia, Frutillar. Le encantó todo. Lo único que le preocupaba era la comida, porque no la conocía. Pero también quedó fascinada», cuenta.


