Tragedia en el río Rahue de Osorno
El hombre luchó durante cinco minutos, pero se hundió frente a su familia.
Quién podía saber, salvo el insondable destino, que la suerte de Juan Coronado Obreque se decidiría cuando a su hijo de un año y medio se le escapara la pelotita de plástico con la que jugaba en la orilla del río Rahue, en Osorno.Yosselyn Parra, pareja de Juan hace tres años y madre del niño, cuenta que la pelota cayó a no más de dos metros de la orilla y que flotaba estática sobre la calma aparentemente inocua del Rahue, que fue lo que, justamente, terminó alentando al joven padre de 21 años a recuperarla.
Juan se sacó las zapatillas, los calcetines y se zambulló. La desesperación fue inmediata. «El agua le llegaba al cuello», cuenta Yosselyn. «Juan trató de mantenerse a flote, pero no podía. Era como si hubiese caído en un pozo de arena movediza. Comencé a gritar, a pedir ayuda, porque había gente al lado, pero nadie sabía qué hacer. Juan nos miraba sin decir nada. Yo lo veía que se agitaba, y le gritaba Juan, acércate, Juan, por favor, pero Juan se hundía. Fueron como cinco los minutos que luchó por su vida, pero cuando ya vio que no tenía posibilidades, como que nos miró por última vez y se fue para siempre».
Segundos después, los suficientes para demarcar la vida y la muerte, apareció un cuñado de Juan arriba de un bote. El hombre se sumergió y sacó un cuerpo que en vano trató de reanimar con masaje cardíaco. Yosselyn dice que por suerte su hijo es demasiado chico para acordarse de algo, aunque no sabe si alguna vez le contará que su padre falleció porque a él se le soltó de las manitos una pelota de plástico.


