Jubilados se van al sur y venden su departamento remodelado y amoblado

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Está en Vitacura, ellos se van a un entorno natural y tranquilo

La ciudad tiene un trato más desafectado por el otro: se privilegia más el individualismo, reconoce una sicóloga.

Cada vez son más los adultos mayores que buscan vivir tranquilos y alejados del ruido de la ciudad. Eso le ocurrió a una pareja de jubilados de Santiago que decidió desprenderse de su departamento que habían reformado hace unos cinco años. Como no lo habitaban, ya que se la pasan viajando entre la playa y los lagos, decidieron venderlo con todo lo que tienen dentro.

«La pareja tiene tres propiedades: una en Zapallar, otra en el sur y esta de Vitacura. Pero esta última prácticamente no la ocupaban. De hecho, ahora están disfrutando del sur, la naturaleza y de una vida mucho más tranquila. Como ya tienen sus casas equipadas, venden este departamento amoblado: está para llegar e ir a vivir», señala Francisco Cepeda, dueño de la corredora Tu Casa Mi Casa, que tiene en venta esta vivienda por 17.000 UF.

¿Qué hay detrás de estas decisiones de vida?

Para la sicóloga Carolina Pezoa, académica de la Universidad Central, una de las razones es el fenómeno del nido vacío, que es cuando los hijos crecen y se van de la casa.

«Como sienten que la casa les queda grande, muchos vuelven a los lugares donde nacieron o donde hay otro tipo de vínculo para encontrarse con gente de la misma generación», explica la especialista.

«En las zonas rurales existe el concepto de vecino, que se ha perdido mucho en la ciudad. Los adultos mayores pueden estar mucho más contenidos por las redes de apoyo que forman. La ciudad tiene un trato más desafectado por el otro: se privilegia más el individualismo», reconoce.

Pezoa observa que esto es muy propio de estas generaciones de adultos mayores, que es una generación que se desarrolló bajo un contexto de familia aglutinada y con redes de apoyo.

«Para ellos es muy importante el vínculo y la búsqueda de eso está en lugares territoriales más pequeños», cuenta.

El doctor Rafael Jara, presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, sostiene que es bueno que tengan la oportunidad de vivir en un lugar más tranquilo, siempre y cuando el lugar cuente con todo lo que requiera para estar bien.

«En pleno campo no se aconseja, ya que pueden estar muy aislados en caso de una emergencia. También pueden tener problemas con la señal telefónica o con la movilización. Deben optar por lugares que tengan todos los servicios básicos cerca y servicios médicos de emergencia. Los controles médicos los puede hacer en una ciudad más grande», recomienda.

El médico concuerda en que en las ciudades más chicas se pueden generar mayores redes de contacto y de protección: «Uno tiene un contacto más cordial con los vecinos y con la gente que entrega servicios. Si hay una emergencia, lo más probable es que alguien lo conozca y lo asista. Pero no si está viviendo a diez kilómetros del pueblo».

Se dice que la atención de salud es más personalizada.

«Sí, la relación con los pacientes es distinta. Uno tiene tiempo para atenderlos. Los servicios tienen menos presión».

El departamento en venta

El departamento -construido en los 70- se remodeló completamente.

«La distribución de ahora es totalmente distinta a la que había antes. Tenía cuatro habitaciones y se dejaron dos para privilegiar los espacios. Una de ellas cuenta con un baño súper grande, que antes era un dormitorio, con doble lavamanos y una tina con una vista increíble a Santiago. Cuesta encontrar baños así: parece casi de hotel», describe Cepeda.

La vivienda cuenta con un living comedor con salida a terraza y un televisor The Frame (de esos que imitan cuadros) y un comedor para ocho o diez personas.

«La cocina está equipada con refrigerador dos puertas, artefactos de línea blanca, horno, microondas, además de todos los utensilios que se necesitan para cocinar. Es semiintegrada, una parte de ella sale hacia el living», añade.

«Tiene luces por todas partes. Hay en los muebles de cocina y en el clóset: cada repisa tiene luz led arriba, no hay que estar escarbando en la oscuridad. También hay iluminación en los suelos, techos y muros», afirma.

¿Por qué no vender los muebles por separado?

«Para la pareja era mucho trabajo. Se decidió así por un tema de facilidad de venta y para sacarle un mejor precio».

¿Cuánto cuesta este departamento sin amoblar?

«Uno así en este mismo edificio sale 13.500 UF. Pero para llegar al precio que se está ofreciendo se hizo un estudio que consideró los costos de la remodelación, todo su equipamiento y la decoración. Solo la tina tiene un costo de $10.000.000. Además, los materiales que se ocuparon para la decoración son de primer nivel».

¿Quiénes podrían comprar o a quienes les sirve?

«Parejas jóvenes que recién están partiendo su hogar. También personas separadas que buscan un lugar que cuente con todo el equipamiento necesario».

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