Víctima había aparcado en el estacionamiento del recinto
Juzgado consideró que las medidas de seguridad del centro comercial eran deficientes.
A las 20:48 horas del miércoles 10 de mayo del año pasado, las cámaras de seguridad de los estacionamientos de Borderío, en la comuna de Vitacura, detectaron la llegada de un Jeep Wrangler Rubicon negro. Lo conducía su propietario, quien, tras estacionar, se dirigió a uno de los tantos restaurantes que hay en el recinto.
A las 21:47 horas, la misma cámara de seguridad registró el instante en que el Jeep abandonó el lugar. La identidad de quien lo conducía, sin embargo, hasta el momento es desconocida, así como el paradero del vehículo. Ese fue el instante en que se lo robaron.
Recién a las 23:30 horas, el propietario del vehículo salió del restaurante. Rápidamente entendió que alguien se lo había llevado. Presentó una denuncia en la 37 Comisaría de Vitacura y, tiempo después, tras consultar con su abogado, presentó una demanda en contra del centro gastronómico Borderío ante el Segundo Juzgado de Policía Local de Vitacura.
La decisión del tribunal se supo esta semana. El juez condenó a Boderío a pagar una indemnización de 27 millones de pesos «por concepto de daño emergente», además de una multa a beneficio fiscal de 130 UTM (unos 8,6 millones de pesos) por infracción a la Ley del Consumidor.
Los argumentos
Rafael Gómez, abogado del propietario del vehículo, explica que el juzgado consideró, en lo central, que Borderío había vulnerado los derechos del consumidor al no cumplir con lo que ofrecía.
En su página web, Borderío ofrece «estacionamiento 100% liberado», además de un «servicio de seguridad privado», lo que demostraría que el estacionamiento es «parte constitutiva» del centro gastronómico y, por lo tanto, es responsable, como lo sostienen reiterados fallos de los tribunales superiores, de las pérdidas que se produjesen en ese lugar.
Como prueba, se cita un fallo de la Corte de Apelaciones de La Serena de 2020, donde se lee: «Los prestadores de servicios, como grandes tiendas o centros comerciales, que tengan a disposición de sus clientes espacios destinados a estacionar vehículos, deben hacerse responsables de su custodia».
El tribunal, además, concluyó que el sistema de vigilancia no alertó de la sustracción del vehículo, incluso teniendo en cuenta que el vehículo fue retirado justo frente a una caseta de seguridad? donde no había nadie. Además, las cámaras de seguridad fueron revisadas tiempo después y a solicitud del afectado, lo que demuestra, según el juzgado, que «no hubo un control o monitoreo de las cámaras».
Es decir, «las débiles medidas de seguridad no cumplieron con su finalidad preventiva, sino, por el contrario, éstas fueron operadas de manera reactiva, resultando ineficaz para efecto de evitar la consumación del delito».
La defensa argumentó que el lugar donde se encontraba estacionado el Jeep Rubicon no pertenecía a Borderío, sino a un gimnasio, pero el argumento fue desechado por el juzgado.
«La publicidad de Borderío asegura que el lugar cuenta con 500 estacionamientos. Bueno, me tomé el trabajo de contarlos y, efectivamente, hay 500, incluyendo el estacionamiento donde aparcó mi representado», dice Rafael Gómez.
El abogado de Borderío declinó hacer algún comentario de este fallo, que es de primera instancia.


