La actriz fue eliminada en la última edición de estelar de CHV
Me tocó muchas veces sentir que era el punching ball. Como que nunca fui la favorita del jurado, reflexiona.
Antes de entrar a «Fiebre de baile», Kathy Contreras (actriz y ex participante de «Calle 7») hizo algo que pocos imaginarían. Más allá de entrenar pasos y lograr resistencia física, comenzó a escuchar podcasts sobre mentalidad deportiva y a leer sobre filosofía estoica. Quería prepararse para competir, pero también para perder. «Los estoicos hablan de prepararte para ese 50% de probabilidades de que no resulte. Trabajé mucho eso porque sabía que podía pasar», cuenta después de convertirse en la nueva eliminada del estelar de Chilevisión.
Durante cinco meses vivió una rutina marcada por ensayos, poco descanso y mucho, mucho pan, cuenta. El desafío, asegura, «nunca fue sólo aprender coreografías, lo más duro era soportar la presión constante, las críticas y los cambios de ánimo que generaba la competencia». Agrega que hubo semanas en que sintió que no la valoraban «pero estaba convencida de que abandonar nunca sería una opción».
¿Eso fue lo más difícil?
«La parte emocional es la que más sufre. Todos estábamos sometidos a un entrenamiento físico, mental y emocional.
Había días en que te subían y otros en que te bajaban. En mi caso me tocó muchas veces estar abajo y sentía que era el punching ball. Como que nunca fui la favorita del jurado. Ahí entendí que la fortaleza mental era más importante que cualquier paso de baile».
¿Le afectaron esos momentos, Kathy?
«Estaba preparada, sentí que para mala suerte ese fue mi rol. Aprendí que había que tolerar la frustración. Si algo me parecía injusto tampoco me lo guardaba. Lo decía con respeto, porque si no sentía que me enfermaba. Lloré varias veces de impotencia, pero también decidí vivir todas las emociones. Si tenía que llorar, lloraba; si tenía que enojarme, me enojaba. Lo importante era seguir. Igual los nervios se expresaban en dolor de guata o en comer pan, jajajá».
Además compitió lesionada.
«Me lesioné el pulgar y estuve varias semanas bailando con una órtesis (dispositivo externo que se aplica al cuerpo para dar soporte, alinear o mejorar la función del sistema locomotor). Incluso me tocó hacer pole dance así. Fue duro, pero también me hizo darme cuenta de que toda la preparación que había hecho durante años, el yoga, la terapia y el trabajo personal, no habían sido en vano».
A su salida dijo que Karen Bejarano o Claudio Valdivia deberían haber estado en su lugar.
«Creo que Claudio ha mejorado un montón y Karen, al igual que él, bailan bien. El tema es otro: el flujo de movimiento, la terminación, la precisión. Por ahí sentí que ellos se tendrían que haber ido antes».
¿A quién alentará en la final del 13 de agosto?
«La Cony (Capelli) totalmente. La admiro mucho como artista. Me gusta mucho esa combinación teatral que hace con la técnica de la danza. Interpreta muy bien».
¿Con qué sensación se queda?
«Con la tranquilidad de haber mostrado otras facetas. Mucha gente me asociaba sólo con una imagen sensual y este programa me permitió mostrar emociones, interpretación y una parte artística distinta. Eso me deja muy feliz».
¿Qué viene ahora?
«Quiero potenciar mi cuento infantil El Tren Mágico, que habla justamente de gestión emocional. Me gustaría llevarlo a una obra o incluso a dibujos animados. También quiero volver a actuar. Estudié actuación hace años y siento que ahora estoy retomando esa parte artística después de un largo trabajo personal. Hoy me siento lista para empezar de nuevo».