No le habla y la dejó de ayudar con dinero desde Argentina
Como que le doy vergüenza, dice Graciela Mora de 76 años, quien deslumbró en Metallica. Hoy no puede ir a Megadeth.
Para cierta parte de la población, la señora Graciela Mora Mora posee un problema sin solución: a la señora Graciela le gusta demasiado el rock, la música «pesada» como le llaman. Orgullosa de sus gustos, la veterana de 76 años ha peregrinado por diversos recitales para participar del rito que implica contemplar a enérgicas bandas en vivo.
«¿Es malo? ¿Dígame si es malo? ¿Cómo va a ser malo? Yo no le quiero hacer daño a nadie», dice ella al teléfono, desde su casa de La Pintana.
Algunas consideraciones.
Cero escándalo : Cuando la señora Graciela asiste a eventos de rock pesado no mueve su cabecita ni se tira del escenario. Ella se sienta y sólo mira el show. Así lo hizo con Roger Waters y Deep Purple.
Popular : Asistió al último recital de Metallica y el público la aclamó. Esta semana presentó en los Altazor a los nominados en Artes musicales, categoría rock y la gente -otra vez- la ovacionó.
Sin embargo, la señora Mora tiene una pena y una preocupación. La pena es porque su hija que vive en Argentina y que profesa la religión de los Testigos de Jehová no quiere saber nada de ella. «No le gusta, como que le doy vergüenza y me dice que no me quiere nunca más en mi vida. Eso me mató», lamenta.
En el caso de la preocupación, tiene que ver fundamentalmente con lo económico. Su hija dejó de enviarle una platita mensual que a ella le servía para moverse y pagar sus gastos básicos. Sin eso, la señora Graciela anda con el cinturón apretado y lamentablemente no puede ni pensar en ir a un concierto de rock, tal como el recital que Megadeth ofrece esta noche.
«Tengo una pensión muy chica, como de 100 mil pesos. Y en el agua y la luz se me van 30 mil pesos. Cuando iba a Argentina traía mis cositas y un poquito de recursos. Pero no entiendo por qué me pasa esto. Allá me conocen todos y mis nietos me preguntan si les puedo llevar algún disco de rock. Yo les digo que es mi lado oscuro. Tengo seis nietos y los adoro y me da mucha pena pensar que nunca más los voy a ver», confiesa.
-Ojalá se arregle todo, señora.
-Me dicen que soy loca de patio, pero toda la vida me ha gustado. También me gustan Eric Clapton y Lenny Kravitz.
-A lo mejor alguna aparición en la TV le puede generar unos pesitos.
-Yo pensé que darían algún pesito pero no pasó nada. Fui con mi nieto Cesarín al Telecanal («Influencia humana», con Pablo Zúñiga) y ni un veinte recibí. De hecho les pedí el video para verme y me cobraban 14 mil pesos. Mire, yo ya no quiero más guerra. Me da pena todo lo que pasó y ojalá mi hija entienda.
Testigos de Jehová
-«En la Biblia se habla contra el ocultismo»
Claudio Correa, representante de los Testigos de Jehová, afirma que los miembros de su religión no tienen ninguna prohibición para escuchar rock pesado. «Eso tiene que ver el ámbito privado de cada persona. Por supuesto, como una organización religiosa nos encargamos de hablar de ciertos valores que promovemos, y a veces señalamos el cuidado que hay que tener con cierto material».
-¿Más cuidado con las letras que con el ritmo?
-Claro. En la Biblia se habla contra la violencia y el ocultismo y si hubiese música que atentase contra eso, recalcaríamos los principios, pero por supuesto cada persona decide.


