Vemos el empleo formal prácticamente estancado y es muy difícil que se arregle en adelante, comenta
Cuando dicen que hay una crisis de la construcción o de las inmobiliarias, ¿por qué? Porque no hay plata para comprar. El stock de departamentos no se vende porquea la gente no le dan los números, no más, reflexiona el doctor en Economía.
«No es que las cosas estén caras, sino que estamos más pobres», dice el doctor en Economía de la Universidad de Duke e ingeniero comercial de la Universidad de Chile, Jorge Quiroz. El fundador y socio principal de Quiroz Asociados plantea que a la gente más joven le cuesta demasiado tener una vivienda propia, «comparado con lo que le costó a mi generación, es inalcanzable. Eso no pasaba hace 30 años».
No solo hace referencia a lo más reciente, con que el PIB; según el Banco Central, creció solo un 0,8% en el segundo trimestre de 2023, bajo lo esperado, o que en el período de diciembre 2023 a febrero 2024 la tasa de desempleo fue del 5,8%, lo que significa un aumento de 1,8 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior, o que el peso chileno se ha depreciado frente al dólar estadounidense en los últimos meses. Sino que el economista se refiere a una tendencia que se arrastra desde hace décadas y de todos los gobiernos y que Chile está más pobre que antes.
«Cuando dicen que hay una crisis de la construcción o de las inmobiliarias, ¿por qué? Porque no hay plata para comprar. El stock de departamentos no se vende porque a la gente no le dan los números, no más», asegura Jorge Quiroz. «Es un campanazo, un llamado de atención. No es una situación de la que ahora estamos un poco complicados que se vaya a arreglar con el próximo gobierno. A menos que se hagan cosas muy radicales, seguiremos en franca decadencia», advierte.
¿Por qué dice que la decadencia comenzó en 2014?
«Si ves los últimos 10 años, de 2014 a 2023, y si te corres en un promedio móvil de 10 años hacia atrás, siempre juntos, no vas a encontrar nunca que el promedio del PIB haya crecido en promedio un 1,8% anual. Nunca ha estado tan bajo, ni siquiera en distintos períodos de crisis, como la asiática, en fin. Llegar al PIB per cápita de 2014 tomó 20 años. Pero lo que costaría doblar el PIB per cápita de nuevo es entre 50 y 80 años. Es una década entera en la que la inversión casi no ha crecido. Creció un 1,2% por año y antes crecía al 9% por año.
Los Simce de los últimos 20 años han estado prácticamente iguales, a pesar de que el gasto en educación entre 2009 y 2023 se ha doblado. La mitad de los alumnos de segundo medio no entiende un problema elemental de matemáticas».
¿Cree que hay más factores que influyan?
«Las exportaciones antes de 2006 se doblaban cada 10 años. Y otra decadencia, que ha sido muy evidente en los últimos 10 años, se nota en los índices de seguridad. El indicador de paz social, que nos ubicaba en 2014 en el lugar número 35 del mundo, estábamos al lado de España en esa época, y hoy día estamos en el 64, al lado de Tanzania. Vemos el empleo formal prácticamente estancado y es muy difícil que se arregle en adelante. La deuda pública del gobierno hoy día, como porcentaje del PIB, es mayor que la que teníamos en 1990. Tenemos que despertar y darnos cuenta de que estamos en decadencia, y una decadencia muy profunda».
¿Se grafica en el cierre de restaurantes emblemáticos, por ejemplo?
«Heródoto fue el primer historiador del mundo, como 500 años antes de Cristo escribió lo siguiente en uno de sus libros. Voy a hablar de las ciudades grandes y las pequeñas. Porque hay ciudades pequeñas que alguna vez fueron grandes y ciudades que hoy son grandes que antes eran pequeñas. Eso significa que la humanidad, desde hace dos mil quinientos años, tiene conciencia de que hay cosas que pueden empeorar y en algún momento desaparecer. Lo que ocurre con los restaurantes hoy en día es una confluencia de cosas. Primero, la delincuencia; mucha gente no quiere salir de noche. En segundo lugar, el deterioro de las ciudades, que es bastante evidente; y en tercer lugar, la situación económica».
¿Cómo se cambia el rumbo de la decadencia que usted plantea?
«Para mí la madre de todas las reformas es enfrentar a los grupos que viven del gobierno. Yo quiero bajar el impuesto corporativo del 27 al 20%, el impuesto a las utilidades de las empresas es fundamental reducirlo para que se reactive la economía. Hay 18. 800 millones de dólares en programas que yo revisé detenidamente, en los cuales el gobierno reparte plata a diestra y siniestra y son todos de menos de mil millones de dólares. Ojo, ahí no está la PGU, no está el Transantiago, no está la Junaeb; todos esos grandes están fuera. Dentro quedan 700 programas. De esos, hay que eliminar la mitad; con eso obtendríamos los 10 mil millones que necesitamos».


