Los charrúas estaban casi eliminados de Sudáfrica
En Uruguay se volvieron locos cuando, paradójicamente, Sebastián Loco Abreu le picó la pelota al meta Richard Kingson y aseguró el triunfo ante Ghana que los devolvía a una semifinal mundial tras cuarenta años de espera.
Unos salieron corriendo desde la mitad de cancha hacia el delantero, mientras Mauricio Victorino, el hombre de la U, optó por quedarse arrodillado en el centro del campo.
En la banca, el cuerpo técnico se abrazaba en conjunto y el capitán Diego Lugano trataba de llegar hacia donde sus compañeros llorando y sosteniéndose en una sola pierna tras salir lesionado en el primer tiempo.
Ahora los charrúas quieren seguir haciendo historia. En semifinales enfrentan al seleccionado holandés y quieren aprovechar cada momento para revivir a sus glorias pasadas que le dieron a Uruguay los títulos de 1930 y 1950. “Viene Holanda y les queremos ganar.
Hay algo que nos está empujando y debe ser la fuerza de estos muchachos”, declaró el técnico Óscar Tabárez.


