Se fabrica con una arcilla que es característica de esta zona de Pichilemu, Región de OHiggins
El trabajo más difícil es el pulido, porque son muchas horas de dedicación para que la cerámica quede suave, dice la artesana Lorena Carreño.
La cerámica de Pañul, una localidad ubicada a 19 kilómetros de Pichilemu, obtuvo el sello de origen que hace once años entrega el Instituto de Propiedad Industrial (Inapi) y suma así 41 productos al listado.
En esa zona existe abundancia de arcilla polimérica que permite la elaboración de una cerámica que se caracteriza por su agradable textura lisa y, especialmente, por su color monocromático, similar al de la madera clara.
«La artesanía con esta cerámica se empezó a desarrollar en los años 90, porque antes se usaba por la empresa Lozapenco para fabricar cerámicas, pero vecinos se capacitaron para darle valor a este material y nace esta artesanía que tomó un valor característico y turístico para la zona», dice Claudia Aceituno, presidenta de la Asociación de Ceramistas de Pañul, que junto a la Municipalidad de Pichilemu llevaron adelante los estudios técnicos para demostrar que el producto merece una denominación de origen.
«Es muy reconfortante ver el uso práctico que tiene la propiedad industrial en la sociedad. En este caso los artesanos y artesanas ligadas a la elaboración de la cerámica de Pañul, cuentan con un reconocimiento formal por los atributos distintivos de la cerámica que crean. Es decir, tienen en sus manos una herramienta que incentiva el comercio local, facilita la diferenciación y establece certeza jurídica ante eventuales copias por parte de terceros», comenta Loreto Bresky, directora de Inapi.
La cerámica de Pañul se destaca por su capacidad térmica que permite conservar el calor por un tiempo prolongado. Además, es posible distinguir dos usos principales: ornamental y utilitaria. En este último caso, se ha cultivado una gran experiencia en el uso de esmaltes para lograr impermeabilidad en cada una de las piezas.
Lorena Carreño es artesana de Pañul. Ella cuenta que el trabajo más difícil es el pulido, porque son muchas horas de dedicación para que la cerámica quede suave y que la mayor producción es en verano porque se requiere del sol para que los moldes se sequen. «Si falta un componente, el producto no quedará igual. Cambiará de color y será menos elástica. El trabajo más difícil es el pulido, porque son muchas horas de dedicación para que la cerámica quede suave», dice.
¿Qué tan importante para un productor tener este sello? Los productores de aceitunas de Azapa aseguran que ayuda. «A nosotros, en concreto, nos ha permitido o facilitado las postulaciones a proyectos de financiamiento de Sercotec y Corfo, y acceder a donaciones para dar a conocer nuestra actividad, como a través de un libro sobre la historia de nuestros olivos y nuestra lucha para conservarlos, porque acá se estaban talando. La verdad que el sello, al ser un distintivo único, hace que se reconozca nuestra labor», cuenta Roxana Gardilcic, presidenta de Asociación de Olivicultores del Valle de Azapa.


