Carolina Velasco, directora de Estudios del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad San Sebastián
La economista dice que hay pequeños cambios que arreglarían muchas cosas, pero que no se implementan. Propone que Fonasa sea una entidad autónoma.
Para reducir los tiempos de espera en la salud pública del país, el gobierno inyectó $73.000 millones adicionales al presupuesto 2025, con el fin de realizar 181.000 atenciones extra este año, lo que incluye consultas con especialistas y cirugías en horario extralaboral o fines de semana. Pero resolver las listas de espera, afirma la economista Carolina Velasco, no pasa solo por la asignación de recursos extraordinarios, sino que muchas veces lo esencial es la gestión de la salud pública y el manejo de los incentivos.
«Tenemos recursos y con lo que tenemos podemos hacer muchísimo más. Todos sabemos, por ejemplo, que si se llama al paciente antes de la cirugía, la operación no se retrasa. Pero por distintos motivos eso no se hace. Es un tema complicado y difícil de resolver, pero gran parte tiene que ver con la gestión», asegura la directora de Estudios del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad San Sebastián (IPSUSS), quien participó en el último seminario de salud organizado por Icare.
¿Son importantes los incentivos?
«El mejor ejemplo de que los incentivos funcionan son las horas extra. Cuando se paga de forma extraordinaria, es decir, fuera del horario laboral, la productividad aumenta. El personal de la salud muchas veces prefiere trabajar en horas extraordinarias por el incentivo económico. Hemos visto pabellones que en la semana terminan de atender a las 15 horas y no a las 17 horas porque si toman una cirugía después de las tres de la tarde, la operación podría alargarse, por lo que el personal ya no saldría a las 17 horas. Entonces, a veces prefieren resolver los problemas de salud en horas extraordinarias por el incentivo económico».
¿Por qué se necesitan incentivos para hacer el trabajo?
«Desde mi área hemos visto que los incentivos funcionan. Independientemente de las razones, lo que sabemos es que si yo motivo a que algo ocurra, eso va a ocurrir con mayor probabilidad que si no lo motivara. Si yo entro a un lugar donde solo se paga un mismo salario, independiente de lo que haga, de si le solucioné el problema al paciente o de la complejidad de los casos que resuelva, eso afecta la motivación».
Velasco cuenta que existe un proyecto de ley del gobierno que en palabras simples obliga a los servicios de salud a realizar un determinado número de cirugías, las que deben hacer en horario hábil, y que solo les asignaran recursos extra para el pago de horas extraordinarias una vez que cumplan las metas. Según la economista, lo anterior tiene que ver con gastar de mejor manera los recursos y para que las operaciones que deben hacerse en jornada hábil, efectivamente se realicen.
«Esto da cuenta que el propio gobierno sabe que no es posible cambiar el comportamiento si se continúa con el mismo funcionamiento», menciona.
¿Funcionan los incentivos, entonces?
«Hay muchas formas de premiar, no solo con salarios, sino que también con ascensos en la carrera, con oportunidades y espacios para mejorar. En la docencia, por ejemplo, se les da a los profesores espacios para investigar, lo que es un incentivo al desarrollo profesional. Lo que sí sabemos es que cuando a esos mismos equipos les pagan por caso resuelto en las tardes, lo hacen más rápido, logran resolver más cirugías en menos tiempo. Eso demuestra que los incentivos sí funcionan. Otro caso similar es lo que ocurrió con las licencias médicas, que bajaron abruptamente este año luego de las sanciones. Antes no había sanción, ahora sí».
¿De quién es el problema?
«Hoy tenemos un sistema de salud donde la entidad rectora, el Minsal, es dueño de los hospitales. Por lo mismo nos cuesta medir el desempeño y la productividad. Además, existe otro problema. Los directores de los hospitales son elegidos por cada gobierno de turno. Qué horizonte de proyección puede tener un director cuando sabe que será renovado cada cuatro años y no necesariamente por razones de su gestión. Eso hace muy difícil el trabajo en hospitales».
¿Por qué es difícil?
«Los directores de los hospitales no cuentan con herramientas para contratar a su propio personal. Eso viene desde el Servicio de Salud, que define cuánto paga y qué incentivos de desempeño les pone. Es muy difícil administrar una institución cuando no hay libertad para gestionar los recursos de manera libre o según las necesidades propias».
¿Fonasa debe ser autónomo?
«De todas maneras. Lo hemos propuesto con un grupo de expertos en cuatro oportunidades. Estamos de acuerdo en que su dirección no puede depender de una sola persona ni del gobierno de turno. Más allá de cómo se organice, su dirección no puede ser nombrada solo por confianza política. Fonasa tiene tantos recursos que su dirección está pensada para ser elegida por alta dirección pública, pero en todos los gobiernos se ha elegido a dedo. Es importante separar la visión política de Fonasa para que pueda realmente ser un administrador de los servicios que necesitan los pacientes».
«Qué horizonte de proyección puede tener un director cuando sabe que será renovado cada cuatro años y no necesariamente por razones de su gestión», Carolina Velasco.


