Además de la muerte, deberá dejar la casa que ocupa hace 33 años como auxiliar del liceo
Miguel fue el primero en encontrar al inspector muerto en el colegio.
A Miguel Correa no le extrañó que ayer su hermano Celestino llegara tan temprano, incluso antes de las siete de la mañana, al liceo Los Guindos. Miguel trabaja hace 33 años como auxiliar y vive en una pequeña casa en el mismo recinto y por eso es el encargado de abrir el lugar.
«Le abrí la puerta, fui a acompañar al panadero y cuando volví, fui a buscarlo», recuerda. Ahí todo se transformó en una pesadilla. «Pensé que estaba en su oficina, pero como estaba la luz apagada, me asomé al patio y lo vi colgando. Fue terrible, salí gritando porque no sabía qué hacer. Fui el primero en verlo», relata impactado.
Además del dolor de perder a su hermano, ahora enfrenta otro dilema. «El viernes me llamó y me contó que lo habían trasladado y me dijo que me iban a pedir la casa que ocupo hace 33 años porque iban a hacer un proyecto, y así fue», dice.
Los dos hermanos nacieron y fueron criados en el sector agrícola de Buin, pero Celestino decidió ir más allá. «Siempre quiso ser profesor. Nosotros éramos puro campo, pero él tenía la vocación y la cumplió».
¿Por qué lo cambiaban?
El municipio de Buin informó que no existe claridad sobre el motivo del traslado de Celestino. «Estamos indagando para entregar todos los antecedentes a la Fiscalía y a la Dirección Provincial de Educación, que son las dos entidades que iniciarán investigaciones paralelas», dijo el alcalde Rodrigo Etcheverry.
La oficina que dejóTodavía le quedaban algunas cosas, pero Don Tino ya había desocupado la oficina que ocupaba en el colegio. En ella tenía fotos de sus hijos, uno de ellos también profesor, y de su esposa, que sufrió un accidente vascular y se encuentra postrada hace cinco años.
«Salí gritando porque no sabía qué hacer. Fui el primero en verlo»
Miguel, hermano de Tino


