Celestino Correa se suicidó en el mismo lugar donde trabajó 32 años
Había creado una granja educativa con 160 animales y un huerto. El viernes le dijeron que se iba trasladado a otro establecimiento.
ra el primero en llegar todos los días al Liceo Polivalente Los Guindos de Buin. Mucho antes de las siete de la mañana, don Tino se levantaba, se preparaba y cruzaba toda la comuna para empezar a laborar. Llevaba ya 32 años haciendo lo mismo y siempre decía que el colegio era su mundo. Hasta ayer, cuando su cuerpo fue encontrado sin vida, en el segundo piso del establecimiento.
Celestino Correa Benavides era actualmente el inspector del liceo, que depende de la Corporación Municipal, pero había partido en 1979 como profesor básico. En 1989 lideró la transformación del colegio en uno politécnico que les diera herramientas laborales a los alumnos cuando egresaran.
El comienzo del fin fue el viernes pasado, cuando Tino recibió una noticia que lo golpeó duro: sería trasladado a otro colegio de Buin y tendría que dejar la granja con 160 animales que formó y los huertos que había plantado con sus alumnos para irse a la escuela Los Rosales del Bajo.
Su hija, Roxana Correa, resume lo que le pasó en ese momento. «Estaba muy dolido. nos decía no sé si voy a poder aguantar «. Según ella, «había dedicado su vida a ese colegio, para él lo era todo y sin él no era nada».
La notificación fue el corolario de un periodo negro, que había empezado cuando el 2006 su esposa quedó postrada producto de un accidente vascular.
Ayer en la mañana, justo antes de empezar el segundo día de clases, Celestino no aguantó más y se quitó la vida. Antes escribió una carta de despedida en la que, junto con dar instrucciones para su vestuario final, sintetizó todo diciendo que «soy de Los Guindos y muerto me van a sacar».
En la misiva, escrita a mano y en cuyos trazos se advierte nerviosismo, se excusó con sus amigos, compañeros y familiares y finalizó con un recado para sus colegas: «No estoy en condiciones de seguir luchando, tengo muchos problemas sin solución».
El director del liceo y amigo de Tino, Raúl Briones, contó ayer que el hombre «estaba molesto y manifestaba que no se encontraba bien. Hoy nos íbamos a juntar a conversar. Era una persona íntegra, leal, que se daba por entero y ni siquiera se tomaba las vacaciones en verano porque es un colegio técnico agrícola en el que se necesita de nuestra presencia».
René Fernández, administrativo de Los Guindos, lo conocía hace 13 años y explica que su decisión tuvo una sola razón. «Dio toda su vida aquí y que de la noche a la mañana lo saquen, no lo soportó. Eso lo gatilló todo».
«Había dedicado su vida a ese colegio. Vivía para el liceo. Para él lo era todo y sin él no era nada»Roxana, hija de Tino
«Dio toda su vida aquí y que de la noche a la mañana lo saquen, no lo soportó.»
René Fernández, compañero


