Macarena Socías y dos de sus amigas probaron esta tecnología para tener hijos en varios años más
La especialista, que se realizó el procedimiento a sí misma, ahora prefiere viajar y disfrutar de la vida nocturna en vez de cambiar pañales.
Hay mujeres que se derriten cuando ven a una guagua en la calle, que consienten a sus sobrinos hasta decir basta y que tienen muy claro cómo se va a llamar su primer retoño. Ellas son las guaguateras. En el otro extremo, Macarena Socías representa a las chicas que no saben si algún día van a querer tener hijos y que están felices solas. Separada, buena para conversar y dueña de unos impactantes ojos azules, la doctora Socías cuenta que lo pasa increíble saliendo de noche, yendo al gimnasio y viajando luego de estudiar medicina durante 13 años. «Vivo contenta con mis tres perros», dice.
Pero Macarena es precavida. Como no tiene claro si su instinto maternal va a surgir, ella congeló sus óvulos en 2009, transformándose en una de las primeras chilenas en realizarse este tratamiento. «Si, obvio que me miran raro cuando lo cuento. Vengo de la Universidad de Los Andes que es opus dei y cuando se lo conté a mis compañeros quedé como la hereje», cuenta la rubia de 34 años que paradójicamente, es especialista en infertilidad y trabaja en el hospital San José y en el centro médico Socías y Trujillo.
Benditos japoneses
El procedimiento, que no es muy conocido en Chile, de a poco está causando furor en las treintañeras con recursos económicos que no quieren tener hijos luego, pero que saben que después de los 35 años es mucho más difícil quedar embarazada.
Es cierto. Hablar de congelar óvulos parece ser un tema extrañísimo. Sin embargo, en 2007, el doctor Ricardo Pommer, especialista en medicina reproductiva y médico jefe del Programa de Fertilización del IDIMI en el San Borja Arriarán y en la Clínica Las Nieves, realizó el primer parto de óvulo «solito» en Chile. Hasta el momento, el doctor Pommer clasifica en tres grupos a los que llegan a su consulta: parejas que tienen problemas de fertilidad y que no quieren congelar embriones «porque les da cosa», mujeres que antes de someterse a una quimioterapia quieren dejar óvulos guardados y féminas que quieren ser madres «maduritas».
La innovación que dejó tranquila a la doctora Socías se realiza mediante la vitrificación, técnica proveniente de Japón que congela los movimientos de las moléculas a -196° en milésimas de segundos y que permite que los óvulos puedan ser criopreservados o guardados hasta el fin de los tiempos. Y como Chile es un país propicio a las catástrofes naturales, los invaluables «huevitos» son guardados en un kit de alta seguridad que contiene nitrógeno líquido y que soporta cortes de luz, terremotos grado diez y hasta radiación nuclear.
Sin rodeos, Macarena confiesa que este procedimiento no es una experiencia agradable. «La teoría es una cosa y vivirlo es otra», adelanta. En la primera parte del proceso, la mujer debe ir a su consulta médica durante dos semanas a la misma hora para inyectarse hormonas de manera subcutánea o intramuscular para estimular sus ovarios. Luego, la paciente entra a un quirófano, donde es anestesiada para poder aspirar sus óvulos.
En esos días, la especialista recuerda que se hinchó»heavy», sus hormonas andaban por el techo y no se quedó tranquila hasta que sus óvulos estaban a salvo. Pese a esto, ella está pensando en volver a congelar.
Ni ahí con el matrimonio
Las mujeres que quieren detener el reloj biológico son las que lideran por lejos el ranking al momento de pedir este tratamiento. ¿Los motivos? El trabajo, disfrutar de la vida social y las aspiraciones económicas son algunos de los argumentos que le dan al doctor Pommer sus pacientes. En el caso de Macarena, a ella le gusta mucho viajar y tener un hijo significaría olvidarse de este placer: «¿Qué hago con un hijo?…hasta los hombres me ahogan un poco e imagínate con una guagua. Una vez que la tienes, no la puedes devolver», lanza bromeando.
Escuchando a Macarena, es fácil pensar que sus experiencias amorosas son para el olvido y que por eso evita armar una familia. Todo lo contrario. A los 26 años, la doctora se casó y tres años después se separó porque su entonces marido quería agrandar la familia. 36 meses después volvió a terminar con otra pareja por el mismo motivo. Honesta, Macarena asume que «mis parejas me han pedido tener guagua, pero ahora no quiero.por lo menos hasta en cuatro años más».
De su grupo de amigas, la doctora ya le ha congelado sus óvulos a dos y próximamente se lo va a hacer a una tercera. Coincidencia o no, todas las compinches de Macarena consideran que esta técnica es espectacular porque «no están ni ahí» con encontrar una pareja estable para formar una familia y, obviamente, el matrimonio ni siquiera es tema.
Para Ricardo Pommer -que trabaja en la criomedicina desde 1991 y que actualmente congela desde óvulos hasta tejidos de testículos para combatir enfermedades- esta técnica es «topísima» porque las chilenas «se quieren reproducir más tarde y punto. Así es nuestro país». Lamentablemente, como el tratamiento bordea los 4 millones de pesos, el financiamiento para personas que no tienen recursos todavía es un tema pendiente.
En tanto, el doctor Cristián Miranda, ginecobstreta del hospital Clínico de la Universidad de Chile, agrega que «en Chile somos muy conservadores y a las mujeres les cuesta hablar de este tema dependiendo del ambiente en que estén». Por suerte, a Macarena no le entran balas: «Que la gente ponga la cara que quiera. Esto es una opción y qué pena si quiero tener un hijo a los 40 años y mis óvulos están muy viejos».
«¿Qué hago con un hijo?…hasta los hombres me ahogan un poco e imagínate con una guagua», (Macarena Socías).
Estas chicas no saben cuándo van a agrandar la familiaYa sea por el trabajo, estudios o para poder disfrutar a la pareja, cada vez más mujeres están optando por tener hijos después de los 35 años (ver infografía).
Un buen ejemplo de esto es Tonka Tomicic, quien luego de comenzar a conducir el matinal «Bienvenidos» en marzo, señaló a revista Caras «hay que tener un reto a la vez. Mejor, pregúntame a mitad de año (sobre la maternidad)». Y bueno, ya estamos a mitad de año, Tonka cumplió 35 y cuando su novio confesó en pantalla que tenía ganas de tener hijos y casarse, ella respondió»sí hay ganas, pero para después. a lo mejor el 2012″.
Otra de las profesionales que a sus 34 años todavía no tiene hijos es Soledad Onetto. Luego de su abrupta salida de Canal 13, la rubia comentó en La Segunda «he hecho sacrificios grandes por esta pega.cada año que viene creo que es el momento de ser madre, Rodrigo me mira con ojos lánguidos. Mira, esta decisión sólo puede traer cosas buenas», confesó, dando a entender que quizás ahora se pondrá en campaña.
Sobre este tema, el doctor Ricardo Pommer explica que si en las generaciones anteriores las mujeres se convertían en madres a los 21, ahora recién entre los 27 y 29 «están expresando que quieren tener hijos» porque las prioridades son otras.
¿Daría sus óvulos por plata?
Otra de las posibilidades que existe al momento de congelar óvulos es donarlos a otras mujeres, proceso que se conoce como ovodonación. Sobre este tema, el doctor Carlos Troncoso, director de la Clínica IVI Santiago, comenta que «en general se necesitan donantes de esta célula porque en Chile el concepto de donación de lo que sea está muy en pañales».
Para postular a este sistema de ayuda, que en cuatro años solo ha recibido a doscientas personas, la Clínica IVI realiza una serie de pruebas sicológicas, físicas, genéticas; entre otras, para ver si es que la mujer califica o no como donante. «El promedio de edad es de 22 años y por lo general tratamos de extraer entre 8 y 10 óvulos», agrega el doctor Troncoso.
Junto con comprobar que la persona esté completamente sana , el examen sicológico es uno de los más importantes ya que los especialistas deben detectar si es que la mujer realmente está postulando por el hecho de ayudar o por llevarse la compensación de $500.000 que se entrega para compensar el tiempo y las «molestias» causadas por el procedimiento. «Se sabe que alguien que viene solamente por la compensación es más factible de que no realice adecuadamente el tratamiento, como administrar bien los medicamentos o acudir a los controles», advierte el ginecólogo.
Antes de decidir si congela sus óvulos…
El procedimiento cuesta $3.500.000 A esto se le suma «el acto de congelar» ($200.000) y la mantención mensual ($8.000).
.Un 40% han aumentado los partos en Chile de mujeres entre 35 y 40 años.
.Una mujer de 35 años tiene un 30% menos de posibilidades de quedar embarazada comparada con una de 20.
.Con 10 óvulos de una mujer, se obtienen en promedio 4 embriones y la tasa de embarazo fluctúa entre en un 33% y 42%, 42%.
.Congelar óvulos se hace en lugares corno el Clínica Las Nieves, Centro Socias y Trujillo y Clínica IVI.
-«Si más adelante tengo una pareja, tendrá que asumir nomás. Esta es mi mochila», dice Macarena sobre su opción de guardar sus huevitos.
-En la ecografía, los especialistas ubican los óvulos.
-En tubos como estos se guardan los huevitos.
-Este el kit de alta seguridad que resiste hasta radiación nuclear
-El doctor Ricardo Pommer advierte que a los 35 años, una mujer ya tiene dañado un 24% de sus óvulos.


