Carlos Yáñez iba a Buenos Aires y llegó agonizante a hospital fuera de su ruta
Su mujer viajó y alcanzó a verlo. Él ya estaba inconsciente. Le hablaba y le corrían sus lagrimitas, recuerda.
Se sentó al volante de su Mercedes Benz cargado con fierro y partió camino a Buenos Aires, como tantas veces lo había hecho. «Se jactaba de su camión de última tecnología. Decía que en los otros tenía que agacharse para vestirse y en este podía hacerlo parado», cuenta su nieta Catalina Estivales.
Poco antes del mediodía, él la llamó por celular, para contarle que el Paso Los Libertadores estaba congestionado. Esa fue la última vez que hablaron.
Después nadie supo de él. No respondía las llamadas, no se reportó donde tenía que hacerlo. La empresa activó el GPS del camión y descubrió que estaba estacionado, con las llaves puestas, en una bencinera de Rufino, una pequeña ciudad de la Provincia de Santa Fe, que está en el itinerario habitual hacia la capital argentina. No había rastros del conductor.
Ella recuerda que la semana pasada su hermano recibió una extraña llamada de un hombre que dijo que algo le había pasado a Carlos Yáñez. Luego, la policía argentina y la empresa descubrieron que el camionero estaba enfermo e inconsciente en un hospital de Río Cuarto, Provincia de Córdoba, muy lejos de su ruta. Nadie sabe lo que ocurrió en ese lapso. Su mujer viajó a verlo el jueves. «En ningún momento abrió los ojos, ni movió las manos. Yo le hablaba y le corrían sus lagrimitas», cuenta ella.
El camionero tenía en su ropa dos pasajes, que compró en el terminal de buses de Rufino, el 26 de junio. Uno para Buenos Aires, a las 23:30, y otro para Mendoza, a las 22:30. La policía descubrió que, por razones aún misteriosas, se embarcó para Mendoza.
En su billetera, su carné de identidad, su licencia de conducir, un cartón roto de Kino y el dólar de la suerte. Ninguna señal del viático que le da la empresa.
La policía contó que en el trayecto el camionero tuvo problemas con pasajeros y que fue bajado en la localidad de Vicuña Mackenna, ya en la Provincia de Córdoba. De ahí fue trasladado a Río Cuarto.
Un médico dijo que era meningitis, pero había que hacerle más exámenes. A Nelly Tapia le pareció raro, porque asegura que su marido tenía moretones en los brazos. El sábado pasado, el hombre que escuchaba baladas de los 60 murió en ese hospital.
18 años llevaba como camionero Carlos Yáñez.


