Luz Angélica Pinedo llegó al país hace 14 años buscando un mejor pasar
Casi no tenía dinero y buscó trabajo en Patronato. En 2019 levantó su cotizado taller de vestidos de novia y alta costura.
Luz Angélica es oriunda de Iquitos, Perú. Su madre, Luz López, es costurera por lo que desde pequeña tuvo acceso a máquinas de coser y aprendió el oficio. «Me gustaba mucho el dibujo y vestir a mis muñecas», recuerda. Siendo adolescente comenzó a hacer vestuario para una bailarina. Años después se casó y fue madre de dos niños.
«Trabajaba con sastres, pedí un préstamo, pero con los intereses en algún momento no pudimos solventar los alimentos y me vi en desesperación», rememora. Así que sacó el pasaporte, «dejé a mis hijos, que corrieron detrás del bus y me vine a Chile llorando» en 2010 con 10.000 pesos.
Llegó donde la expareja de su madre con la esperanza de encontrar ocupación acá como asesora del hogar, pero en el trayecto comenzó a escuchar sobre Patronato. «Yo pensé que era una fábrica, no un barrio», ríe.
Arribó a Santiago muy temprano una mañana muy fría de julio. Preguntando llegó hasta un panel de anuncios en una estación de Metro donde encontró uno en el que se necesitaba una costurera en una tienda de Patronato. Arribó a la dirección, pero le dijeron que la entrevistarían en la tarde.
Un matrimonio que vendía completos la acogió esa jornada y le pasó 5.000 pesos. Fue a la entrevista y se quedó con el puesto. También le llegó el dato para hacer dos vestidos y su pago sería con una máquina de coser. Aceptó. «Así empezó mi historia en Chile, haciendo arreglitos. A los dos meses llegó mi esposo y arrendamos una pieza en una casa en calle Loreto. Después de mi trabajo en la tienda seguía trabajando en mi casa haciendo bastas, cambiando cierres y vendíamos anticuchos los fines de semana».
En 2014 pudo traer a sus hijos. Comenzó a trabajar haciendo costuras para otras marcas y se puso a colaborar con la diseñadora María Luisa Vega, para luego aportar con otras creadoras de vestidos de novia. En 2017 se atrevió a tener su propio taller, primero de trajes de baño y «en 2019 abrimos con mi mamá, que me la traje, un atelier de novias (@luzangelicanovias en Instagram)».
Por un fotógrafo conoció en 2022 al asesor de misses Anjo Aparicio, quien le pidió un traje típico para Catalina Huenulao, que se convirtió en Miss International Chile.
«Así comenzaron a llegar otras, como Ámbar Zenteno (Miss Mundo Chile 2022 y 2024), Valerie Johnson (Miss International Chile 2023), Vaihere Domingo (Miss Supranational Chile 2024), Janis Zamorano (candidata Miss Chile Asia Pacific) y Camila Santander, que trajo la corona del Miss Europe Continental 2024 con uno de mis vestidos. Y para el Miss Universo Chile, en dos semanas más, voy a vestir a dos candidatas. Yo intento poner la alta costura de las novias en misses. Diseño, coso y mi mamá hace los bordados a mano, con ella nos amanecemos haciendo los vestidos», explica la diseñadora.
Pinedo organizó Bridal Fashion Couture Chile, evento del próximo 29 de junio en el hotel Pullman de Vitacura, donde ella y otras diseñadoras mostrarán «vestidos de novia y alta costura. Quiero transmitir mi mensaje: que las niñas sueñen, porque las mujeres somos fuertes y podemos cumplir nuestros anhelos», cierra.


