Jaime Beltrán cumplía condena por robo a camión Prosegur ocurrido el 2015
En la cárcel tuvo una conducta impecable y por eso accedió al beneficio de salida dominical. En una de esas salidas, no volvió más.
Hasta que un domingo desapareció y se convirtió en prófugo del sistema judicial.
Este viernes 16 fue detenido por Carabineros, junto a otros 15 sujetos, cuando intentaba huir de Rancagua. Acababan de asaltar la sucursal Brinks de la avenida Río Loco, en un cinematográfico y planificado ataque que incluyó cambios de vehículos de los delincuentes, siete autos quemados para cerrar el acceso a las calles y miguelitos arrojados a la vía pública.
Desde entonces su nombre ha circulado en los medios. «Por su experiencia, se supone que él es uno de los líderes del robo», afirma Eduardo Labarca, prefecto (R) de la PDI y experto en seguridad.
La trayectoria
El 31 de julio del 2015 un camión de la empresa Prosegur fue atacado a la altura del kilómetro 102,7 de la Autopista del Sol. Acababa de salir de Agrosuper con dinero y documentación valorada que debía trasladar hasta Santiago.
Ese ataque -en el que murió un guardia- tiene varias similitudes con el robo de este viernes: un vehículo incendiado en la carretera, miguelitos desparramados durante la huida y diecinueve implicados, por ejemplo. Pero la coincidencia más relevante es la ya mencionada: la presencia de Jaime Beltrán Campos. El botín de ese robo (312 millones de pesos) nunca apareció.
Tras el robo del 2015, Beltrán arrancó a Barcelona, España, donde poco tiempo después fue detenido tras asaltar una joyería. Como circulaba allá con el nombre del ciudadano cubano Nicolás Camus Medina, la PDI tardó unas semanas en enterarse y pedir junto a la Fiscalía su extradición.
En la cárcel
Tanto él como su pareja -que también participó en el atraco del 2015- aterrizaron en Chile el 5 de mayo del 2016 tras el proceso de extradición. En marzo del 2017, al término del juicio oral en su contra, fue condenado a diez años de presidio en el Centro Penitenciario Santiago 1.
En la cárcel fue destinado a la galería 6, donde rápidamente se convirtió en el líder. Organizaba campeonatos de fútbol entre los internos y destacaba por su buena conducta: mantenía su pieza limpia y jamás le encontraron armas ni teléfonos en los allanamientos.
Para eso tenía «sus perros», como le dicen en jerga delictual a los sirvientes de los reclusos importantes.
Con la llegada de la pandemia, colaboró con Gendarmería en los cuidados de higiene y participó en talleres de confección de mascarillas.
El 2022, cuando estaba en la mitad de la condena, solicitó el beneficio de salida dominical. A los pocos meses se lo concedieron.
«Es un delincuente avezado. Conoce perfectamente cómo llevar a cabo un delito como este (el robo a Brinks). Tiene background», repara el ex prefecto Labarca. «Es muy probable que haya tenido claro que lo iban a detener, pero es un costo que está dispuesto a pagar con tal de tener unos miles de millones guardados. Sabe que serán unos 10 años de cárcel y que si se porta bien, participando en algún taller o en el grupo de los evangélicos, puede pedir un beneficio y cumplir la mitad de la pena», añade.
Ley de Reincidencia
Hace un mes, el Congreso aprobó la Ley de Reincidencia, impulsada por el senador Felipe Kast. «No hay ningún trámite legislativo pendiente. Sólo falta que el presidente Boric la promulgue», afirma el parlamentario.
Kast asegura que la ley terminará «con la puerta giratoria». «Nuestro sistema penal tenía una falla: permitía a los fiscales darles salidas alternativas a los delincuentes a través de juicios abreviados. A cambio del pago de una multa o de la prohibición de acercarse a la víctima, el fiscal los dejaba sin antecedentes, convirtiéndolos en primerizos si cometían un nuevo delito».
Con la Ley de Reincidencia, agrega el senador, en caso de cometer un nuevo delito ya no podrá acceder a un juicio abreviado. «Tendrá que enfrentar un proceso hasta el final y en caso de ser condenado, el juez tendrá que darle una pena superior por ser reincidente».


