Uno de sus vendedores más antiguos dice que las nuevas tecnologías dejaron indefensa a la población
La tienda lleva más de 70 años en su local de Alameda y en pleno Siglo XXI, ve renacer el interés por la radio a pilas.
César Beas lleva unos 30 años en el mesón de ventas del local madre de Casa Royal en la Alameda, ese que queda frente a la iglesia San Francisco en la capital. Y no sólo ha visto en sus manos la evolución de los aparatos electrónicos, sino también, cómo reaccionan los santiaguinos ante terremotos, inundaciones y apagones varios.
«Yo me acuerdo del año 85 y lo comparo con lo de ahora y nunca había la sicosis que hay hoy día. Me da la impresión que este terremoto pilló a la gente mucho menos preparada que la de esos años y por eso no reaccionaron bien», comenta el profesional encargado del área de iluminación.
Beas dice que tras el terremoto vivieron una semana de locura, controlada, pero locura compradora, la que se calmó a la segunda semana, para reavivarse tras el apagón del domingo pasado.
«Como ejemplo de lo que está pasando aquí, le cuento que en una hora vendimos 120 generadores de un cierto modelo. Eso es lo que vendemos en un mes. Cuando le dijimos a la gente que nos iba a llegar una partida de esos, se quedaron esperando un par de horas, tal como uno espera el pan caliente. Se los llevaron todos», dice.
Según Beas, el problema esta vez, a diferencia del año '85 y de otras catástrofes que han azotado al país es que «la gente se confió mucho en la tecnología moderna y se olvidó de las cosas más básicas. A mí mismo, mis hijos me alegaban que para qué guardaba una radio vieja que tenía, y resulta que ahora están todos al lado de esa radio, porque los pendrives o los celulares no sirven sin luz».
«Igual que la gente que viene a comprar linternas. Todos nos dicen que tenían una, pero no la cuidaron, entonces las dejaron con pilas viejas y cuando las fueron a usar estaban malas», explicó.
Según su experiencia, Beas cree que para el terremoto del año 1985 la gente estaba más prevenida con radios a pilas, velas, linternas en buen estado ya que tenían la experiencia de los apagones y las protestas de esos años.
«Pero ahora tuvieron que volver y darse cuenta de las ventajas de las cosas viejas. Por ejemplo, cualquier radio chica antigua de esas con antena puede funcionar un mes entero si uno le pone buenas pilas y no la usa con cassette y más encima, cuando se empiezan a agotar te avisan con una baja de volumen, pero un pendrive o un teléfono que sintonizan radio, se gastan súper rápido», explicó.
-Siempre con las radios
La importación y venta de radios fue el motor de partida de la Casa Royal cuando esta tecnología estaba naciendo en Chile. Su fundador, el catalán Bautista Baldrich, abrió el primer local en la calle Moneda en 1934, y cuatro años más tarde se cambió a la Alameda, su ubicación tradicional hasta hoy.
Actualmente la empresa está al mando de la nuera del fundador, Alicia Casamiquela, que gerencia los siete locales que tiene en Santiago.
-76 años de historia tiene la Casa Royal en Santiago.
-Todo terreno
Esta radio venció al iPod y sus amigos
Cuando hay que saber si hay alarma de maremoto, cuándo volverá la luz o qué intensidad tuvo el terremoto, lo que importa es oír radio y que las pilas duren.
Y los números son claros. La batería de un modelos estándar de un iPod que sintonice radio FM dura, 24 ó 36 horas. Más de una semana, en una clásica radio a pilas como las Akita que tiene la Casa Royal. Hay modelos de bolsillo desde 3.700 pesos, hasta unas más grande con cassette a 6.500 pesos cada una.


