En la serie Máxima, sobre la actual soberana de Países Bajos
La producción, en Max, recrea el romance de la economista argentina Máxima Zorreguieta con el rey Guillermo Alejandro.
Una fiesta en Sevilla dio el inicio a una romance que terminó con un príncipe, de los de verdad, casado con una chica nacida en Sudamérica. Es la historia de Máxima Zorreguieta, una economista argentina que en 1999 se enamoró de Guillermo Alejandro, de Países Bajos. Se casaron en 2002, en Amsterdam, en una ceremonia a todo lujo con un vestido que contaba con cinco metros de cola, y en 2013 se convirtió en la reina consorte.
Esta historia es la que inspira la serie «Máxima» que está disponible en la plataforma Max. A cargo del rol está la actriz trasandina Delfina Chaves, de 28 años, actriz que ha trabajado para cine y televisión, incluida la teleserie «Argentina, tierra de amor y venganza», con Benjamín Vicuña y China Suárez.
Para el papel, Chaves debió aclarar su pelo, perfeccionar su inglés y aprender la pronunciación de algunas frases en holandés con la ayuda de una coach. «Era un sueño demasiado grande», contó Delfina a «La Nación» de Argentina al recordar su primera audición para el papel, aunque entonces no sabía casi nada de Máxima.
Grabó en Amsterdam y la distancia le permitió congeniar tan bien con su coprotagonista, Martijn Lakemeier, que terminaron pololeando.
Sobre Máxima, ahora tiene 53 años y aseguró la sucesión con tres hijas. Antes estudió economía en Argentina, se perfeccionó en Estados Unidos y trabajó como vicepresidenta de la división de mercados emergentes de un banco en Nueva York.
A menudo se destaca por sus looks cuidados gracias a diseñadores como Valentino. Para recibir al equipo olímpico de Países Bajos apareció con un vestido de colores claros y la prensa destacó su efervescencia.
«En Argentina, Máxima ha tenido mucha prensa. Se hablaba que teníamos al pontífice máximo (el Papa Bergoglio), la reina Máxima y el jugador de fútbol máximo (Messi). Es una presencia interesante en el espectáculo y la farándula», comenta el mendocino Pablo Lacoste, analista internacional y académico de la Usach. «El trono de Países Bajos, dentro de la jerarquía de Europa, es de segundo rango. La más influyente es la británica y en segundo lugar, la española», aclara.
«Sus más cercanos destacan que ella quiso ser reina desde chica», aporta Patricio Zamora, historiador experto en monarquías y académico de las U. de Valparaíso y Alberto Hurtado.
¿Cómo la tomaron los holandeses?
«Es una figura popular en una monarquía que estaba de baja. Después de su llegada a la corte, Máxima habló largo con su prometido y su suegra sobre cómo sería su vida. No quería que fuera un vacío papel ceremonial y se dice que le causó una depresión severa a su suegro. Ella quería vivir una vida que le hiciera justicia a su pasado, a su carrera en Nueva York».


