La tenista ucraniana avanzó a cuartos de final del Abierto de Australia
Hace cuatro años, la ucraniana Dayana Yastremska terminó llorando tras perder ante Serena Williams en la tercera ronda del Abierto de Australia. «No llores, lo vas a lograr», le dijo la veterana campeona estadounidense en la misma cancha y le dio un fuerte abrazo.
Yastremska ahora tiene 23 años y avanzó por primera vez a cuartos de final de un Grand Slam, en la misma cancha de Melbourne que regó con sus lágrimas a los 19. Lo hizo al vencer a la bielorrusa Victoria Azarenka por 7/6 (se definió 8-6 en el tie break) y 6/4, en dos horas y siete minutos.
Pero si la derrota ante Serena ya había sido dramática para ella, aquel día de 2019 no pudo terminar peor. Cuando llegaron a casa, una botella de champán explotó en la cara de su madre, Maryna, que estuvo a punto de perder el ojo.
«Sufrió daños terribles. Llamamos a una ambulancia y llegamos al hospital. Fue una de las noches más aterradoras de nuestra vida. Pensábamos que Maryna iba a perder la vista para siempre. Para Dayana también fue muy estresante. Esa misma noche se armó un equipo de ocho cirujanos y rápidamente se realizó una operación que duró cuatro horas. Ellos le salvaron el ojo», contó Alexander, el papá de la tenista, tiempo después.
Yastremska tuvo que jugar la clasificación para entrar al cuadro principal de Australia. Una vez en él, eliminó a la checa Markéta Vondrousova, campeona de Wimbledon 2023, en primera ronda.
Luego de derrotar a la bielorrusa, no se despidió de ella en la red, como suelen hacer los tenistas. «Estoy segura de que ustedes saben lo que es para nosotros, los ucranianos, jugar contra rusos y bielorrusos», dijo. Y cuando firmó la cámara de la transmisión, escribió «Mi familia es mi Ucrania».
En febrero de 2022, Dayana y su hermana Ivanna, que es seis años menor, tuvieron que dejar su natal Odessa a raíz de la invasión rusa. Desde entonces, ha sido una de las principales críticas de la guerra en el mundo deportivo.
«Jugar es emocionalmente duro, pero lo peor es que sientes que ya estás aceptando lo que está pasando y la gente está empezando a olvidarse. Es difícil jugar, pero después de dos años ya sabes cómo lidiar con las emociones», dijo Yastremska.


