Ambos se convirtieron en estrellas de las redes sociales
Loreto Artigas, de 57 años, perdió su audición en la juventud y el ave que rescatóle dio esperanza y una nueva razón para conectarse con el mundo.
La vida de Loreto Artigas cambió drásticamente cuando a los 18 años perdió totalmente la audición. Para ella, el silencio llegó de manera gradual, pero devastadora, alejándola de la música, las conversaciones y, sobre todo, de los sonidos de la naturaleza. Relata que usó muchos audífonos durante un tiempo, que no le ayudaban mucho, y uno que otro curso para poder leer labios. «Ya me estaba desesperando, caí en una depresión grande. En plena juventud perder mi audición fue muy fuerte para mí», lamenta.
Décadas más tarde, gracias a un implante coclear, a sus 50 años, Loreto pudo volver a conectarse con el mundo a través del sonido. Ese día, el primer sonido que llenó el vacío fue el trinar de las aves. «Una vez que lo activaron, lo primero que escuché fue ese maravilloso sonido. Fue súper emocionante y hermoso. Y, sin duda, me enamoré de las aves», cuenta conmovida por el recuerdo. El lazo que generó aquel momento cobraría mayor fuerza en los años siguientes.
En enero de 2024, Loreto, quien estaba cuidando a su padre en Puente Alto, comenta que salió y ahí encontró a Octavio, un pequeño pichón en el suelo de la calle.
«Estaba desamparado, solo y no podía dejarlo ahí. La gente pasaba de largo, pero yo me agaché le extendí mi mano y corrió hacia mí», relata.
Desde entonces, ambos sellaron un vínculo irrompible. «Le dije te voy a ayudar a vivir y, de alguna manera, él también me ayudó a volver a vivir», añade.
Cuidar de Octavio no fue sencillo. Loreto se dedicó a aprender todo lo necesario para hacerse cargo de una paloma, una especie que muchos subestiman. A pesar de los prejuicios sobre ellas, Loreto decidió darle a Octavio una vida digna. Aprendiendo sobre vitaminas, cuidados veterinarios, y además de brindarle un espacio en su hogar. «Ya no es solo una paloma, es parte de mi vida», asegura.
Con el tiempo, Loreto comenzó a tomarle fotos a Octavio y a compartirlas en Instagram (https://acortar.link/GvIXNS). Como si fuera un influencer, contando sus actividades desde su perspectiva, ya cuenta con más de 10.000 seguidores. «La gente le tiene mucho cariño. Me escriben cosas bonitas sobre cómo se alegran al verlo», explica.
Uno de los momentos más emocionantes para Loreto fue ver a Octavio volar dentro de su hogar. «Cuando empezó a volar y se subió a mi cabeza. Ahora me acompaña a todas partes, cuando me ducho; cuando me voy almorzamos junto a mi pareja, nos ha tomado cariño a los dos», cuenta entre risas. A partir de ese momento, Octavio y Loreto establecieron una rutina diaria de paseos al aire libre.
Octavio, bien acostumbrado a su arnés, disfruta además de paseos diarios junto a Loreto y su pareja. «No tiene interés en volar lejos ni seguir a otras aves. Él prefiere quedarse cerca, acicalarse en mi pierna o en mi hombro», describe Loreto. Este lazo único ha hecho que muchas personas se acerquen a conocer a Octavio durante sus caminatas, algunos incluso piden tomarse fotos con él.
A pesar de su popularidad, Loreto no busca sacar provecho comercial de Octavio. «Me han ofrecido colaboraciones con veterinarias y marcas, pero no tengo tiempo para eso. Mi prioridad es cuidar de Octavio y a mi papá, que está en un hogar y necesita mis cuidados», explica. Y con su celular sigue compartiendo los momentos cotidianos de Octavio.
La rutina de Octavio incluye descansar cada noche en una caja de transporte de gatos adaptada como refugio para protegerlo del frío. «Él ya está acostumbrado, se mete solito cuando quiere dormir», relata. Y cada mañana, Loreto lo libera para que empiece su día.
A pesar de que Octavio ha ganado popularidad, también ha recibido comentarios negativos. «Muchos me dijeron que estaba loca, que las palomas traen enfermedades. Hasta me llamaron la mujer del pájaro. Pero no los escucho; sé que Octavio estaría perdido si lo soltara. No sabría alimentarse, iría directo a la muerte», explica con firmeza Loreto.
Espera que la historia de Octavio inspire a otros a valorar y respetar a las palomas. «La gente tiene una idea equivocada. Muchas madres les dicen a sus hijos que las pateen, que no se acerquen porque están llenas de infecciones. Es un problema de educación. Necesitamos enseñar a los niños a respetar a estos animalitos que no tienen voz», concluye.
Las palomas como mascotas
Según el ornitólogo Manuel Rojas, las palomas son especies fáciles de domesticar debido a su tendencia natural de fidelidad a sus sitios de nacimiento. Da como ejemplo a las palomas mensajeras, que tienden a regresar a su lugar de origen después de ser liberadas. Además, las palomas han sido utilizadas por el ser humano por miles de años, tanto por su vínculo de servicio como por su valor como alimento. Menciona que, a diferencia de la fauna nativa, no hay restricciones para tener palomas como mascotas en Chile, ya que se consideran una especie introducida, e incluso se permite su eliminación bajo ciertas regulaciones debido a su estatus de plaga. Comenta que las palomas también generan vínculos con los humanos y son capaces de reconocer su hogar y las personas con las cuales se relaciona.


