Domingo Ballas regresó a Chile este domingo luego de tener problemas con su visa
Lo enviaron a Alligator Alcatraz, la cárcel para migrantes rodeada por caimanes, inaugurada por Donald Trump.
El sueño de Domingo Ballas, de 19 años, era jugar fútbol en Estados Unidos, pero un problema administrativo con su visa hizo que su proyecto acabara antes de tiempo y lo llevó, además, a permanecer 15 días en la cárcel. Este domingo, luego de pasar por tres prisiones distintas para migrantes, Ballas regresó a Chile junto a Francisca de la Barra, su madre, quien viajó al país norteamericano a realizar los trámites necesarios para la liberación de su hijo.
«Fue terrible porque lo cambiaban de una cárcel a otra y no podíamos saber dónde estaba, tampoco lográbamos ingresar al sistema. Fue difícil, complicado, saber que tu hijo sufre. Él trataba de hacerse el fuerte, pero tiene el don de hacerse buenas amistades y lo protegieron mucho, sobre todo los chilenos, los latinos, los venezolanos, iba hasta al baño acompañado», explicó de la Barra al llegar a Santiago.
Jugador de fútbol
Ballas llegó Estados Unidos el 17 de agosto pasado gracias a una beca deportiva que le otorgó Southeastern Community College (SCC) y que le permitió obtener la visa de estudiante F1 para estudiar a tiempo completo en ese país. A los pocos días de haber integrado el equipo de fútbol de la universidad, Ballas notó que no era lo que buscaba así que conversó con su familia y acordó cambiarse de universidad. El traslado, de hecho, sería Lakeland United Football Club, institución dedicada a la incorporación de deportistas al sistema de fútbol universitario de Estados Unidos.
Según la madre de Ballas, la secretaria administrativa de SCC le informó que tenía dos meses para hacer el cambio de visa desde una F-1, de estudiante a tiempo completo, a una B-2, de turismo temporal mientras la otra institución lo ingresaba a una nueva universidad como joven deportista. Por ese motivo, agregó, su hijo Domingo llegó a Florida el 14 de septiembre, sin problemas ni temor.
Las cervezas
Lakeland United FC inició el proceso para que Ballas obtuviera una nueva esa F-1 de estudiante, con una beca planificada para enero del 2025, por lo que los formularios, que aún están en estado de pendiente, fueron presentados el 21 de octubre pasado. Como estaba tranquilo, el joven aprovechó de divertirse y armar panoramas hasta que fue detenido por la policía, el 8 de noviembre, mientras tomaba una cerveza en la calle junto a un amigo.
Al comienzo, ni Ballas ni su familia sabían muy bien por qué fue enviado a prisión, pero luego el U.S Immigration and Customs Enforcement (ICE) les informó que no tenía visa legal para permanecer en Estados Unidos y que la visa F-1 de estudiantes -que se supone debía continuar vigente hasta que se tramitara la otra- había sido revocada el 24 de septiembre al dejar la dejar la universidad, por lo que desde esa fecha día tenía 15 días para dejar el país, es decir, el 9 de octubre como máximo.
«Se hizo todo como se debía, los formularios. Migración dijo que el 24 de septiembre fue informado y que tenía 15 días para salir del país, pero eso no aparece en ningún lado, nadie ha logrado ver esa información, la manejan solo ellos», explicó la madre de Ballas al llegar a Santiago.
En la cárcel
Tras ser detenido, el chileno pasó por tres cárceles diferentes, destinadas específicamente a la población migrante irregular. Primero estuvo en Orange County Jail, luego en South Florida Detention Facility, conocida como Alligator Alcatraz, por estar rodeada de caimanes; y finalmente por el centro penitenciario de Krome, donde fue liberado.
Cuando Ballas fue trasladado a Alligator Alcatraz, según su madre, lo llevaron encadenado desde el cuello al estómago, con grilletes. Además, contó que estuvo preso una semana en una jaula metálica de 80 metros cuadrados, junto a 44 personas, y que para ir a uno de los tres baños que estaban al medio había que taparse con una sábana.
Domingo Ballas fue liberado desde la cárcel de Krome el sábado, pero su madre, hasta 30 minutos antes del despegue del avión, jamás logró verlo.
«La verdad es que no lo vi, nunca lo vi. Me dijeron que dejara el pasaporte y la reserva del pasaje un día antes, en la cárcel de Krome. Estuve desde la 13.30 horas sentada en el aeropuerto esperando que él apareciera. La verdad es que el avión salía a las 22.45 horas. Él llegó media hora antes y pude verlo dentro del avión», celebra Francisca de la Barra tras tener a su hijo, por fin, en Chile.
«Esto es inexplicable, más que Estados Unidos es un problema de como están llevando el tema de la migración y eso es terrible. Hay que cuidar las relaciones diplomáticas, cuando no se cuidan pasa que se perjudica a los chilenos», finalizó.
«Lo cambiaban de una cárcel a otra y no podíamos saber dónde estaba», Francisca de la Barra.


