La historia del gringo que busca a su mamá mapuche

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Chris Culbertson alguna vez se llamó Carlos Catrileo Huenulaf

Una carta de su madre biológica dice: Quiero que mi hijo tenga más oportunidades de las que podría darle yo.

Chris Culbertson tenía 14 años cuando se le ocurrió preguntarles a sus padres por qué su aspecto era tan distinto al de sus compañeros de colegio, allá en el estado de Michigan, Estados Unidos. La respuesta fue un mazazo: «Hijo, porque eres adoptado y naciste en un país llamado Chile».Chris se enteró además de que su madre biológica había dejado una carta y una fotografía. La carta, según resume el joven, dice: «Este es mi hijo y quiero que viva en Estados Unidos para que tenga más oportunidades en la vida de las que podría darle yo». La foto fue igual de reveladora. «Era una de mi madre. Cuando la vi, encontré que yo era igual a ella», dice.

Al año siguiente Chris viajó a Chile con sus padres en un primer intento por conocer a su madre biológica. No le fue bien, pero logró conocer a los que en realidad fueron sus primeros padres adoptivos. «Antes que yo naciera mi madre ya me había dado en adopción a un matrimonio que me tuvo durante los primeros seis meses de vida. Ellos no conocían mucho a mi madre, solo sabían que estaba embarazada. Después aparecieron mis padres definitivos que fueron los que me llevaron a Estados Unidos».

Pasaron los años y Chris se enteró de que la historia era aun más enredada. Descubrió que el nombre que le pusieron al nacer no fue propiamente chileno, sino mapuche. Era que no. En algún momento se llamó Carlos René Catrileo Huenulaf. Chris sintió una nueva urgencia de regresar a Chile.

«Ingresé a la universidad para estudiar historia y castellano, porque un chileno que no habla castellano, no es buen chileno y yo quiero sentirme chileno. Y después me conseguí una pasantía en la Fundación Chol Chol, en Temuco, donde llegué hace cuatro meses, en parte para aprender más sobre mis raíces mapuches, pero sobre todo para ubicar a mi madre».

Chris se ha imaginado aquel encuentro un sinfín de veces. Se ha puesto en todos los escenarios posibles, incluso en el que ella no quiera conocerlo. Con todo, Chris sabe perfectamente lo que le diría. «Lo que haría sería darle las gracias por la oportunidad que me dio para tener una buena vida. Ella perfectamente pudo haber elegido matarme, pero me dio la opción de la vida que para mí ha sido un regalo». De su padre biológico, Chris dice que no tiene mayor interés.
«Ella pudo haber elegido matarme, pero me dio la vida que para mí ha sido un regalo»Chris Culbertson, el joven adoptado

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