Estamos esperando el certificado de la FIFA que le permita jugar, cuenta su papá, Jorge Pérez
Samuel Pérez, de 16 años, nació en Australia y su familia quiere inscribirlo en la U. Pero la FIFA aún no responde la solicitud de permiso que enviaron en agosto.
Samuel Pérez es un joven futbolista de 16 años recién cumplidos, 1 metro 85, que sueña con jugar de defensa central en la U. De hecho, ya entrena en el cuadro azul. El problema es que no puede ser inscrito en el equipo porque nació en Australia y, hasta el año pasado, jugaba en un club de ese país, el Western Sydney Wanderers.
«Samuel estuvo entrenando con la Sub 15 de la U el año pasado, de julio a diciembre. Ahora, cuando vuelva de vacaciones, se integraría a la Sub 16. Pero estamos esperando el certificado de la FIFA que le permita jugar. Pero el proceso no ha sido fácil», cuenta Jorge Pérez, papá del muchacho, desde Australia.
«Samuel tiene la nacionalidad chilena por mí, y se podría pensar que porque es chileno el proceso es mucho más fácil, pero no es así. Hicimos una solicitud por intermedio del club, que se traslada de una federación a otra y también a la FIFA. Y la FIFA es la que hace las preguntas. Nosotros hicimos la aplicación a principios de agosto y en octubre la FIFA pidió más papeles, uno de esos era una prueba del contrato de arriendo, pero desde ahí no hemos sabido más», relata.
«Samuel empezó este proceso en 2023, cuando fue por primera vez a Chile, y en 2024 se le dio la oportunidad de jugar en la UC. Después me puse en contacto con la U, con el área de captación. Y ellos le dieron la oportunidad para que se integrara a la Sub 15. La idea era que fuera una prueba de un mes, pero después de un par de semanas ya dijeron que querían integrarlo como jugador de la U. Incluso fue registrado por el club, y ahí empezó el trámite de poder inscribirlo para jugar el Campeonato Nacional. Ese proceso es de la U con la ANFP, y la ANFP con la FIFA.
Se comunican entre las tres partes, pero a la familia no se le comunica nada», cuenta el padre.
¿La U tuvo que pagar por su traspaso?
«Por ahora no hay costo de transferencia, con la salvedad de que, cuando firme su primer contrato profesional, ahí el club de Australia, y también los clubes en los que estuvo Chile, van a recibir el pago de los derechos de formación. Nosotros hablamos con el club (australiano) y sabían la magnitud que tienen un club como la U, y que Samuel quería jugar en Chile, así que no tuvieron problemas, pero luego comenzó el dolor de cabeza con lo de la FIFA».
¿Qué papeles le pidió la FIFA?
«Piden hartos papeles, como el certificado de nacimiento de Samuel, su cédula chilena, el contrato de trabajo, de arriendo y algunos otros papeles federativos para inscribir al jugador. Todo esto para ver realmente que un padre o la familia se va a cambiar de país. Nosotros entregamos todos esos papeles en agosto y octubre, yo viajé con Samuel para vivir y trabajar en Chile, y estábamos preparados para vivir allá y encontrar trabajo. Pero ya estamos en febrero y esa es nuestra frustración, porque ya no se puede entregar ni preguntar nada más».
¿Samuel ya ha jugado en la U?
«Entrenó con la U y ha jugado cada partido amistoso anexo al campeonato, pero él quiere obviamente jugar el torneo. También me puse en contacto con el equipo de scouting de la Selección chilena. Así que a Samuel ya lo tienen visto, y él se siente identificado con Chile. Lo único que le pidieron es que jugara el torneo para poder ir a verlo. Hay hartas oportunidades bloqueadas por el hecho de que no puede jugar».
La explicación a todo este problema con la FIFA la tiene Jorge Guerrero, gerente de desarrollo del fútbol joven de Palestino. «Lo primero que hay que entender es que la FIFA no permite transferencias de menores de edad de un país a otro, independiente de la nacionalidad. No importa si un chico es chileno, porque básicamente están tratando de proteger el tráfico de menores. Esto está establecido en el Estatuto del Jugador, que es uno de los documentos más conocidos de FIFA», asegura.
«Dentro de eso salen ciertas excepciones, y la mayoría de esas excepciones no sirve a Chile. La única situación que opera en nuestro país es que los padres se hayan trasladado de un país a otro por una razón distinta al fútbol. Por eso, los clubes deben demostrar que entraron en contacto con el jugador cuando él ya lleva harto tiempo en Chile. Y eso hay que demostrarlo», añade.
«Esto nos pasa todos los días. Todo el tiempo estamos mandando los papeles a la federación. Y la FIFA evalúa caso a caso y te dice si efectivamente este chico produce esta excepción y, por lo tanto, puede jugar en Chile. Esto es un trámite que se puede demorar desde algunas semanas hasta años. Y, por ejemplo, si el jugador estuvo inscrito en un club en otro país, hace que sea mucho más lento, porque es muy probable que haya una razón futbolística. No es un juicio, pero es como si lo fuera. Y cuando el chico ya fue inscrito y estaba jugando en otro equipo profesional, la FIFA tiende a sospechar que la razón es que la familia se traslado para que el niño pueda jugar fútbol», argumenta Guerrero.