FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):
FOTO 1
Ruta: /2015/01/06/Pagina_Especial@1_G102JNSIC_1_28_05_0601.jpg
Autor de la Foto: DAVID ALARCÓN
Título/Pie de foto: Jacqueline Varas y Marko Sarras en el local del mall Parque Arauco.
Jacqueline Varas y Marko Sarras se trajeron la marca Lush desde el Reino Unido
Hace más de 11 años abrieron su primer local y ya suman 10 entre Santiago y Viña del Mar. Ahora esperan duplicar la cantidad de tiendas.
Makarena Zapata R.
A las pocas semanas de casados, el matrimonio conformado por Jacqueline Varas y Marko Sarras agarró sus maletas para mudarse a la ciudad de Birmingham, en el Reino Unido. Partieron a estudiar, pero también con la misión de conocer ideas para instalar un negocio una vez de regreso en Chile.
«Lo único que nos enamoró fue una marca de belleza distinta a lo que se conocía acá, en donde todo está organizado por departamentos. Se trataba de la marca Lush que está enfocada tanto en el bienestar de las personas como el del medio ambiente, y que, por lo mismo, no probaba sus productos en animales y sólo trabajaba con insumos orgánicos y sustentables», cuenta Sarras.
Pero ante el cero interés de esta marca por invertir en Latinoamérica, este matrimonio de ingenieros comerciales se puso de cabeza a armar un plan de negocios que entusiasmara a esta empresa. Pero tuvieron que pasar muchos meses, varias reuniones infructuosas, y otras tantas desilusiones, antes de que estos emprendedores lograran su cometido.
«Cuando finalmente creyeron en nuestro proyecto nos vimos urgidos por otro tema: el capital de inicio. Cotizamos, pedimos créditos y no nos quedó otra que encalillarnos a tope, pero estábamos tan contentos que seguimos sin mirar atrás. Finalmente nuestro sueño se cumplió en septiembre del 2003, que fue cuando logramos inaugurar la primera tienda Lush en el país», agrega.
Pero ni siquiera ahí este matrimonio pudo bajar los brazos, ya que el siguiente desafío fue contarle a la gente cuál era el concepto tras esta marca de origen londinense. Sus líneas de pelo, ducha, piel y masajes, que incluyen cremas, geles, jabones, shampoo y bálsamo, entre otros, eran muy diferentes a lo que se conocía en el mercado.
«El golpe de los productos Lush fue tan radical que los colores, aromas y presentación de los cosméticos hechos en base a frutas y verduras orgánicas, además de aceites naturales, sorprendió altiro a los primeros clientes. Estuvimos meses trabajando sólo los dos y fue un esfuerzo que hoy nos permite tener 10 locales entre Santiago y Viña del Mar», remata.
-O sea que les fue bien.
-Más que bien. Yo creo que sorprendimos con productos distintos que además de ser naturales y frescos, son súper efectivos. Nos costó partir con una marca de la que nadie había oído hablar, pero de la que hoy mucha gente conoce y prefiere. Los precios van desde los $3.500 hasta cosas más premium que pueden llegar a los $200.000.
-¿Y cómo se abastecen de los productos Lush?
-Los importamos por temporada, pero más que considerarnos como una franquicia de la marca, somos una gran familia que partió de cero y sin un manual de cómo hacer las cosas. Hoy tenemos 50 empleados que atienden a un público transversal y como meta, esperamos abrir otros 10 locales en los próximos 8 años.


