Hace ocho años Errol Norwitz empezó a desarrollar un sistema con IA
El médico es especialista en medicina materno fetal y usa la tecnología para detectar embarazos de alto riesgo.
El doctor Errol Norwitz empezó hace cerca de ocho años a desarrollar un sistema con Inteligencia Artificial (IA), cuando esta tecnología aún no explotaba y estábamos lejos de vivir esta fiebre donde se siente que el futuro llegó y todos tememos por nuestros puestos de trabajo.
Él es un connotado ginecólogo y obstetra, especialista en medicina materno-fetal, que decidió centrar sus esfuerzos en usar la IA para lograr identificar a tiempo diversas enfermedades que pueden afectar a las mujeres durante su periodo de gestación y que pueden ser sumamente complejas si no se les trata adecuadamente. Así desarrolló el Sistema de Inteligencia Cognitiva y de Información sobre la Salud Materna e Infantil (MIHIC, por sus siglas en inglés), que utiliza un enfoque multimodal, que no sólo considera las variables genéticas, sino que también las determinantes sociales que pueden incidir en problemas que desarrollará la madre.
«No es lo mismo una mujer de Estados Unidos, donde hay fuertes índices de obesidad, que una mujer de Kenia, que puede presentar malnutrición y la calidad del agua a la que accedió es distinta», describe Norwitz, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tufts, en Boston, y quien fue invitado a Chile por el Centro Impact, de la Universidad de los Andes.
Con los algoritmos de IA, explica, se puede identificar a las mujeres sanas y concentrarse en las que van a presentar inconvenientes. «Un 80% de las mujeres tendrá embarazos de bajo riesgo, pero hay un 20% que puede tener problemas, que pueden ser muy graves. Es casi más importante identificar a las mujeres de bajo riesgo, porque se pueden alinear los controles y exámenes con su perfil de riesgo. Si puedes hacer eso correctamente, tendrás los recursos y acceso a la atención para focalizarse en el 20% de alto riesgo», explica.
Y el sistema que desarrolló Norwitz ayuda en eso. Tiene como objetivo identificar con precisión los embarazos de alto riesgo y prevenir la morbilidad y mortalidad materno-infantil. El objetivo es poder predecir riesgos específicos del embarazo, como la preeclampsia, el parto prematuro y la hemorragia posparto.
La plataforma identifica el nivel de riesgo de las embarazadas y se puede adaptar, por ejemplo, la frecuencia de los controles que debe tener una mujer cuando se identifica un riesgo mayor, o si vive en un lugar aislado, derivarla a un centro especializado.
«La tecnología en la medicina ya está, el problema ha sido la implementación, llevarla a los hospitales», comenta.
¿Por qué cree que ha costado?
«Hay mucha resistencia en el área de la salud frente al cambio. Los doctores somos parte del problema, porque somos muy conservadores. Si cometes un error, los pacientes mueren y, al menos en Estados Unidos, te demandan. Por lo que son muy conservadores y no les gusta el cambio, y traer nuevas ideas, algoritmos, es mucho cambio».
¿Confían más en ellos que en la IA?
«Sí y los doctores tienen una opinión exagerada sobre lo buenos que son. Tienen mucha confianza y poca humildad. Los doctores suelen pensar que tienen todas las respuestas. Tenemos que ser más humildes y aprender, y la IA nos va a enseñar. Mi hijo está estudiando medicina y a él ya le están enseñando cómo trabajar con la IA».
¿En qué áreas la IA ya está operando?
«Donde veremos el cambio más rápido será en diagnóstico y la toma de decisiones clínicas. Por ejemplo, leyendo imágenes. En los ultrasonidos obstétricos, por ejemplo, hay buena data. Eso te puede permitir entrenar a enfermeras para hacer esos exámenes, porque el algoritmo puede interpretar el ultrasonido. Si vives en un lugar apartado, una enfermera puede llevar un computador y el equipo y hacer el ultrasonido y saber si el embarazo va bien. La IA va a democratizar la salud y llevar acceso a lugares donde nunca lo han tenido».


