A sus 33 años, Ruth Gamarra sigue igual de linda
La paraguaya volvió la semana pasada y se gana las miradas de todos. Mis compañeros me piropean y a mí me encanta, cuenta.
Condenada a sus formas, Ruth Gamarra (33) sufre de una condición que aqueja exclusivamente a algunas mujeres: es víctima frecuente de los piroperos. «Los hombres y mis compañeros en general siempre me dicen cosas bonitas. Pero son respetuosos y eso a mí me encanta», confiesa la exuberante paraguaya que volvió a la TV: la semana pasada se integró a «Yingo», el programa juvenil de CHV.
«Aquí estoy súper contenta», espeta la joven, que ya no es tan tan joven, pero que continúa igual de guapa a como estaba en «Mekano». «Estar en un programa con mis ex compañeros es un regalo», cuenta.
-¿Por eso regresaste a la TV?
-Es que en realidad cada vez que me ofrecen algo bueno en TV lo acepto. He estado en los matinales del Mega y TVN, siempre con mis amigos de «Mekano».
-¿Ahora los ves a diario?
-Tenía ganas de volver a ver a mis amigos de ahí. Me gusta mucho compartir con ellos, porque son mis amigos desde hace mucho.
En 2003 y proveniente desde Asunción, Ruth arribó a Chile con muchos sueños, pero sin certidumbres. «No sabía qué iba a hacer. Llegué con mi hija de seis años y todo fue rápido. A la semana entré a Mekano y mi vida cambió. Ahí forjé a mis amistades», reconoce.
La castaña continuó durante cuatro años hasta el término del show vespertino. Pero a ella no le importó. Además de hacer eventos y continuar apareciendo regularmente en pantalla, desarrolló la empresa que hoy la llena de orgullo.
«Es una empresa familiar de importaciones. Traemos cosas desde China: teléfonos celulares, ropa, computadores y todo lo que te puedas imaginar en electrónica. En realidad, yo vivo de mi empresa», desclasifica entusiasmada sobre Runaka, su propia firma.
-¿Igual te tira la tele?
-La tele me gusta, además estoy con amigos. La TV sirve sobre todo para los eventos. Yo nunca he dejado de hacerlos porque dejan buena plata. Desde que estoy en «Yingo» me ha ido mucho mejor.
«No quiero mala onda»
A pesar de que se declara contenta, Ruth aún no se acostumbra a su nueva ocupación. «Ahora estoy muerta de cansada. Termino en la noche. Y cuando llego a casa son las 21.30 y me muero de sueño».
-¿Mucho trabajo?
-Sí, todo el día. Ya había perdido la costumbre de estar todo el día en el canal. Hace tiempo que no lo hacía. Me está costando mucho estos días.
Y aunque se define como trabajólica, Ruth no se hace problemas con Chiara, su hija de 13 años. «Con ella no tengo problemas porque está grande, se maneja sola. Ella es mi fan número uno. De hecho hoy (ayer) me viene a ver al programa».
-¿Cómo te llevas con los jóvenes de «Yingo»?
-Con algunos tenemos más buena onda que otros. Algunos son muy cariñosos. Nos dicen que nos veían antes cuando estábamos en «Mekano», nos preguntan cómo transmitimos tanta buena onda. Te tiran buena onda. Hay otros que te saludan y te miran todo el rato.
-¿Así como con envidia?
-Nosotros ya estamos grandes. Ya fuimos, ya volvimos, ya trabajamos en varias partes. De repente si me tiran mala onda, no me doy ni cuenta. No quiero mala onda ahora en mi vida.
-Entré a Mekano y mi vida cambió. Ahí forjé a mis amistades


