Antes de la esperada fiesta, el futbolista de 32 años tuvo un agitado día de celebración
Su carrete tuvo un costo cercano a los 20 millones de pesos y fue auspiciado por varias empresas. Sin embargo, el señor de la noche no llenó el Caupolicán.
«Este cabro ya no juega más a la pelota y ahora gana lucas carreteando. Shshsh. Se pasó», comentaba ayer por la tarde un ciudadano que almorzaba en La Piccola Italia de Quilicura. Sus palabras estaban dirigidas nada menos que al nuevo «señor de la noche», Kike Acuña, quien ayer celebró su cumpleaños número 32 con un megacarrete que calificó como «el más intenso que he tenido en mi vida», y que tuvo un costo cercano a los 20 millones de pesos.
Sin embargo y pese a la importante inversión, la gente no prendió como el ex futbolista esperaba. Cerca de unas 200 personas se dejaron caer en el Teatro Caupolicán que, hasta el cierre de esta edición, estaba más lleno de invitados que de personas que habían comprado su entrada (costaba 5 mil y 15 mil pesos la VIP) para ser parte del farandulero festejo.
La jornada partió con el ex de Carla Jara almorzando con su familia en el mencionado restaurante, un agasajo que costó alrededor de 300 mil pesos. Luego, Kike se trasladó en helicóptero hacia el Rodelbahn de La Reina, viaje que tuvo un costo de 200 mil pesos, más las entradas para que él y sus acompañantes lo pasaran bien en el parque.
Tras la diversión vino el relajo en un spa de la zona oriente de Santiago o la previa para llegar con harta energía al carrete que preparó la productora 24, la misma que estuvo a cargo de los apoteósicos festejos del «Mini Farkas» y de la quinceañera «Vicky Billetes».
Pero ¿de dónde sacó tantos ceros el ex deportista para lograr el cumpleaños soñado? Alrededor de unos 10 auspiciadores fueron los que se comprometieron con la mentada causa, entre los que destacaron la marca de ropa J.J.O., pastelería Lorena, un par de locales de sushi y discotecas emblemáticas de las noches santiaguinas como Kmasú y Costa Varúa.
De hecho, el dueño de esta última, Felipe Villamán, comentó parte de su inversión en el festejo.
«Nosotros aportamos con más de 5 millones de pesos. Un millón y medio en arrendar uno de los palcos, 2 millones y medio en comida y tragos, y otros 2 millones en comprar 400 tickets», los cuales repartieron en la entrada del centro de eventos para todos aquellos que no pudieron pagarlos y, era que no, para llenar un poco más el recinto con capacidad para 2.500 personas.
-Fiesta de oro
5 millones de pesos invirtió la discoteque Costa Varúa en el festejo.
200 mil pesos fue lo que se pagó por la media hora de sobrevuelo en helicóptero por Santiago.
300 mil pesos costó el faraónico almuerzo en La Piccola Italia para 15 personas.
350 mil pesos cobró Romina Zalazar por repartir entradas al público.
3 millones de pesos se pagaron por el arriendo del Teatro Caupolicán.


