Experto explica los peligros de la perforación
La improvisación, las posibilidades de desvío del sondaje y los derrumbes juegan en contra de los mineros atrapados.
Roberto Ruiz Vial, jefe de proyectos de perforación de la empresa Natco, dice que la labor de un perforador se asemeja a la de un cirujano, porque basta que se desvíe levemente la columna de perforación (el bisturí), y ya no se llega a los mineros atrapados (el órgano), a menos que se empiece todo de nuevo. «Perforar es una tarea difícil, un trabajo con mucho riesgo de fracasar», advierte. «Sobre todo si no se hace con planificación, sino improvisando, como es lo que está ocurriendo en este caso de emergencia».
Todo depende, dice, del operario, la máquina y la roca. Un operario experto sabe cuándo seguir, cuándo parar y cuándo retroceder. «La vida de estos trabajadores está en manos de esta única persona, así de simple», asegura, aunque explica que también depende del tipo de suelo que se sondea. «La mina de San José, como todas las minas de Copiapó, es un queso gruyère. Está tan ultra explotadas y tiene tantas ramificaciones, que puede pasar cualquier cosa», dice.
¿Qué cosas? Básicamente dos. «Que choquen con una roca y que eso desvíe la columna de perforación»; y dos, «que al momento de sacar el tubo, debido a la incompetencia de la roca, esta especie de túnel no resista la presión y colapse por un derrumbe». Por eso, explica, es que se harán tantas perforaciones simultáneas, por un asunto de probabilidades.
Y todo esto en contra del tiempo, sobre todo teniendo en cuenta que colapsó el ducto de ventilación. «Tapar el ducto de ventilación es como apretar el cordón umbilical de un feto», dice Ruiz. «Es cortar el aire, y si lo hay, habrá mucho menos que con el ducto funcionando. Hay que llevarles oxígeno a esa gente de la manera más rápida posible»


