La era post pandemia del Teatro Municipal de Santiago está mostrando claras diferencias programáticas con lo que eran sus espectáculos escénico-musicales antes de esa crisis. Con una temporada de ópera disminuida a menos títulos, en el ámbito del ballet, en cambio, no sólo no hay reducciones, sino que se han incluido estrenos mundiales. Además, en estos días la oferta ha incorporado el género de la comedia musical con una inédita decena de presentaciones de «La novicia rebelde». Cambia, todo cambia.
La famosísima obra de Rodgers y Hammerstein (1959) que luego el cine masificó con impacto mundial enorme, ha llegado al Municipal en un montaje muy a lo grande, que, hay que aclararlo, no está concebido bajo esa referencia fílmica tan vigente.
Ojo, entonces, que no caben comparaciones con ella. La propuesta visual del experimentado Emilio Sagi apunta al quehacer escénico de los teatros de Broadway, donde la obra nació, y no a la infinita posibilidad espacial a que recurrió la industria de Hollywood,
Bajo esa premisa lo que presenta el Municipal es un triunfo mayúsculo, cualquiera sea el ángulo del análisis, que ya se avizoraba pleno al saberse del desembarque del puñado de hermosas y muy queridas canciones, entregadas a voces profesionales (en alternancia de dos elencos), acompañadas de una gran orquesta de la calidad de la Filarmónica de Santiago, dirigida por Pedro Pablo Prudencio. Todo ello en un amplio escenario equipado de grandes recursos técnicos.
Parte fundamental en un montaje de «La novicia rebelde» es el grupo de niños (7), que aquí fue preparado con perfección milimétrica tras una cuidada selección.
Su participación se aprecia como un potente eje argumental, magnífica en lo actoral y musical (también en dos elencos), consiguiendo momentos de ternura y emociones lacrimógenas arrebatadoras.
Todo suma. Bajo el certero y ágil marco escénico liderado por Sagi, el vestuario diseñado por Pablo Núñez y el mágico trabajo de sonido diseñado por Loreta Nass, esta inusual y tan exitosa llegada de «La novicia rebelde» al Municipal sólo merece ser calificada de triunfazo.


