Recuerda que el actor Gabriel Maturana del Japenning, era un duendecillo muy chistoso.
Alison Mandel pasó rápidamente de hacer acrobacias y maromas en eventos de empresas a ser la nueva figura de «El club de la comedia». Y si hasta el miércoles paseaba por la calle como un peatón más, ayer, tras el debut de la temporada, la comenzaron a reconocer. Como un par de reggaetoneros que se pegaban codazos frente a las puertas de vidrio de Chilevisión para «lorear a la rucia de los chistes, hermano».
«Yo llegué por un casting y sin conocer a nadie, pero al tiro me integré con los chiquillos. Primero era como la mascota, pero ahora soy como la mamá de todos», dice la actriz de 26 años, que reemplazó a Natalia Valdebenito (Jenny Cavallo reemplazó a Natalie Nicloux).
-¿Cómo es eso?
-Es que de pronto en las reuniones de pauta dicen vamos a salir o vamos a la playa y yo les contesto que hay que trabajar temprano. Entonces me dicen, pucha Alison .
-¿Aguafiestas?
-No, para nada. Esa quizás sea una buena idea para un sketch. Ahora en el programa yo ando siempre así: con un lápiz y un papel anotando ideas que se me vengan a la cabeza o que escuche por ahí. Quizás no es tan buena idea lo de la aguafiestas.
-¿Son machistas o un club de Tobi?
-No, escuchan harto y el programa es muy participativo. Me tratan súper bien, me regalonean mucho.
-¿Te dicen que eres graciosa?
-Claro.
-¿De dónde viene el sentido del humor?
-De mi abuelo, que era el señor Mandiola del «Japenning», el viejito al que le pegaban.
-¿El actor Gabriel Maturana?
-Él mismo. Murió hace seis años, y creo que aprendí de él o lo tenía en los genes. Vivía con él y te puedo decir que era un duendecillo muy chistoso.
-Desarrolla la idea.
-Era distraído. Cuando salía a la calle caminaba sin mirar a ningún lado y se iba al suelo, lo atropellaron y se cayó de la micro.


